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      La última orgía      
Por Mariano Grondona
Especial para lanacion.com .Miércoles 23 de diciembre de 2009
Cuenta la Biblia que el hijo pródigo, después de haber despilfarrado su herencia en incontables orgías, decidió volver a casa una mañana para pedirle perdón a su padre. ¿Es irrazonable suponer que la noche anterior a su regreso el hijo pródigo había caído en la peor de sus orgías y que fue sólo entonces, cuando advirtió hasta dónde había llegado su desvarío, que acudió al mecanismo salvador del arrepentimiento? Esta conjetura se funda en la comprobación de que a veces el camino del mal "necesita", por así decirlo, precipitarse en un abismo tan hondo que sólo después resulte posible la conversión
¿Es aplicable esta metáfora al rápido sobreseimiento que acaba de concederles el juez Oyarbide a los esposos Kirchner en la causa que se les había iniciado por enriquecimiento ilícito? La reacción social ante este nuevo ejemplo de impunidad ha sido de un total descreimiento, apenas atenuado por la débil esperanza de que la insólita decisión de Oyarbide llegue a corregirse en un tribunal de alzada. La distancia entre lo que cree la gente y lo que dicen algunos jueces, sobre todo los jueces federales de primera instancia, en torno de las vastas sospechas de corrupción que rodean al matrimonio presidencial ha llegado, con este caso, a un límite insuperable.
Incluso cuando se les inició el proceso de enriquecimiento ilícito por su declaración jurada en la que los Kitchner reconocían un incremento sin paralelo de su situación patrimonial, muchos supusieron que ese incremento , de "apenas" unas decenas de millones, es una suma ridícula en comparación con la suma que podría resultar de ser ciertas las conexiones financieras que se les atribuyen con los llamados "amigos del poder". La impunidad que acaba de otorgarles Oyarbide en relación con aquella "pequeña" suma no ha hecho más que ahondar la impresión de los "descreídos" de que nos hallamos ante un doble caso de impunidad, desde la suma que rodea a su declaración patrimonial hasta aquella otra, incomparable, que acompaña a la imaginación de los "mal pensados".
Por eso no debe asombrarnos que ya se hayan planteado en la Cámara de Diputados iniciativas conducentes al juicio político del magistrado bajo sospecha. No parece desatinada en este sentido la suposición de que lo que "apuró" a Oyarbide hacia su precipitada sentencia haya sido no sólo el juicio político que vislumbraba sino también la inminente reforma del único órgano aún más sospechado que él: el Consejo de la Magistratura. Este abuso final de la denunciada connivencia entre el Gobierno y segmentos del sistema judicial, de la que no saldría indemne ni siquiera el cuerpo de contadores de la Suprema Corte del cual ella misma sospecha, ¿resultará finalmente comparable a la última orgía del hijo pródigo?
 
  Más político que juez  

Joaquín Morales Solá .
LA NACION- 22 de dic- de 2009 |
Norberto Oyarbide confirmó ayer que la mayoría de los jueces federales es un conglomerado de hombres políticos. Los políticos no hacen justicia: simplemente administran sus decisiones según sus proyectos y ambiciones.
Oyarbide provocó un amplio estupor social, en el que puede incluirse a la propia dirigencia política, porque consideró, al final de un trámite rápido y fulminante, que los Kirchner están libres de culpa y cargo por el exponencial crecimiento de su patrimonio mientras controlan el gobierno nacional. Sabemos que el matrimonio presidencial no fue afecto nunca a la producción y al riesgo para incrementar su fortuna personal. Con una retórica productivista, llena de invocaciones a la inversión y al desarrollo industrial, lo cierto es que han acumulado mucho dinero, desde los años 70, echando mano de picardías financieras. Han comprado cosas por centavos, por ejemplo, y las vendieron por millones sin haberles agregado nada. El valor agregado del que tanto hablan Cristina y Néstor Kirchner es una lección para los otros, pero que siempre estuvo ausente en su propia concepción de la acumulación del capital.
Otra cosa que han hecho es ganar dinero con intereses financieros dignos de un Bernard Madoff. El discurso contra los excesos del capitalismo financiero en los Estados Unidos, que Cristina Kirchner llevó hasta las reuniones del G-20, parece no haber comprendido nunca sus propios excesos. El satelital incremento del patrimonio de los Kirchner sólo se puede explicar, en efecto, con la lógica implacable de Madoff: ganar enormes cantidades de dinero arriesgando nada y desguasando a sus víctimas.
Todo eso explica una manera de hacer fortuna, que es legítima hasta que no aparecen los excesos que tienen a Madoff como su sumo sacerdote. La cuestión se agrava, sin embargo, cuando semejantes concepciones y desproporciones son las prácticas habituales de personas que conciben el manejo de una nación como un despliegue de poder personal. Entonces ya no se sabe si lo que ganaron fue por haber convencido a incautos o por haber sugestionado a personas aterradas.
Eso es lo que pasa con los Kirchner. ¿Qué pasa con Oyarbide? Era difícil esperar un acto de justicia de un juez que se refiere en público a Cristina, engoladamente, como "nuestra señora presidenta". Oyarbide es un juez vulnerable que zafó de un devastador juicio político en el Senado porque la mayoría peronista de entonces decidió sobreseerlo, el 11 de septiembre de 2001, el mismo día en que cayeron las Torres Gemelas de Nueva York. Como bien supusieron los astutos senadores, la noticia del sobreseimiento de Oyarbide ni siquiera se publicó en gran parte de los diarios argentinos.
Otro juez, Rodolfo Canicoba Corral, también había sobreseído a los Kirchner en una causa similar (por el patrimonio declarado en 2007) iniciada en 2008 por el abogado Ricardo Monner Sans. Lo notable de ambos casos es que el fiscal es el mismo, Eduardo Taiano, el único que está en condiciones ahora de apelar ante la Cámara el fallo de Oyarbide. Taiano no sólo no apeló en su momento la decisión de Canicoba Corral; hizo algo peor: pidió que se declarase explícitamente "la inexistencia de delito" por parte del matrimonio presidencial.
El fiscal es el único que puede apelar porque no existe en el caso una "parte damnificada", sino que el abogado querellante es un ciudadano preocupado, como lo fue en su momento Monner Sans, por las noticias que le llegaban sobre las inexplicables desmesuras de la fortuna de los Kirchner.
Oyarbide y los Kirchner persiguen, al parecer con idéntica desesperación, la conversión de esta causa en "cosa juzgada", lo que, en principio, impediría la posterior reapertura de la investigación. No obstante, existe algún remoto precedente según el cual la "cosa juzgada" es declarada nula cuando se comprueba luego que hubo encubrimiento, impericia o mal desempeño del juez.
Los Kirchner querían resolver este caso, el del patrimonio, antes de fin de año. Muchos funcionarios ni siquiera gastaron tiempo en disimular esa premura. ¿Por qué? Son demasiados e insistentes los rumores que indican que el nuevo Congreso se dedicará el próximo año a modificar la actual composición del Consejo de la Magistratura; su actual composición es lo que le permite al Gobierno el control de los jueces de primera instancia, como lo es Oyarbide.
Ningún partido opositor, sea de derecha o de izquierda, está dispuesto a negarle su voto a esa iniciativa que liberaría a los jueces de la presión del oficialismo. Los números para conseguir la reforma ya están en la Cámara de Diputados, y el Senado los consiguió, teóricamente por ahora, luego de que el senador pampeano Carlos Verna anunció que acompañará a los opositores en la propuesta de cambiar el Consejo de Magistratura.
Los Kirchner no podían correr el riesgo de que una causa sobre su enigmático patrimonio cayera en un juez que, por ejemplo, se negara a consultar como asesor al propio contador del matrimonio gobernante, el ya famoso Víctor Manzanares. Oyarbide sí aceptó, en cambio, reunirse con Manzanares y escuchar sus explicaciones. Lo recibió aun cuando no sabía si luego debería procesarlo.
Del mismo modo que funcionarios de la AFIP habrían viajado a Santa Cruz para pedirle a Manzanares que fuera más prolijo en sus declaraciones sobre los bienes de los Kirchner, el juez llamó al contador para que aclarase lo que no estaba claro en los papeles. El Estado al servicio de una poderosa pareja.
Oyarbide confundió a media Argentina (en la otra mitad provocó suspicacias fatalmente ciertas) cuando la emprendió contra los medicamentos truchos y encarceló al gremialista Juan José Zanola. No se equivocó, porque simplemente sería muy extraño que se equivocara sobre la culpabilidad de los sindicalistas y sus también misteriosas fortunas. Pero sólo estaba comprando márgenes de supuesta independencia, que ayer borró cuando se apresuró a resolver sobre una causa que no tenía apuros conocidos ni justificables.
Para estas maniobras, gambetas y oportunismos recibió también, tal vez, el asesoramiento de un contacto permanente de Oyarbide con el poder: Javier Fernández, un viejo interlocutor de jueces que ahora se desempeña como director de la Auditoría General de la Nación en representación del kirchnerismo. Quizá ni siquiera necesitó de sus consejos: los jueces federales son por sí solos, y mayoritariamente, una estirpe política que se dedica a hacer política en lugar de interpretar las leyes y hacer justicia.
               Los argentinos            
"vivimos una disyuntiva crucial"
Por Mariano Grondona Domingo 20 de diciembre de 2009
 
Santiago Kovadloff escribió anteayer en LA NACION un artículo titulado "2010 será un año decisivo", en cuya parte final advierte que "vivimos una disyuntiva crucial".
Si tenemos en cuenta que en 2010 se montará el escenario de 2011 del que surgirá el próximo presidente, lo que vino a decir Kovadloff es que en estos dos años los argentinos no nos limitaremos a escoger entre dos candidatos presidenciales dentro de un sistema político ya consagrado, como acaban de hacerlo los uruguayos, lo están haciendo los chilenos y están por hacerlo los brasileños, sino que, viviendo todavía en un estadio de desarrollo más primitivo que el de ellos, que ya tienen un sistema y sólo necesitan renovarlo cada cuatro o cinco años, nosotros tendremos que optar en 2010-2011 por algo previo y fundamental: en cuál de los dos sistemas políticos alternativos que se nos ofrecen querremos vivir. Nuestro dilema no consistirá en designar uno u otro candidato presidencial dentro de un régimen político preexistente, sino en decidir cuál será, de dos regímenes antagónicos, el que nos va a albergar.
La nuestra no será una decisión de alcance meramente "gubernamental", sino una decisión "estructural". Por eso Kovadloff concluye su artículo afirmando que en 2010 los argentinos empezaremos a vivir "una disyuntiva crucial".
¿Cómo definir las dos alternativas fundamentales entre las cuales tendremos que optar? Un historiador acaba de publicar el estudio comparativo de dos repúblicas a las que separan siglos de distancia, pero cuyo espíritu ha sido el mismo: la república romana, que vivió casi 500 años, del 510 al 30 antes de Cristo, y la república norteamericana, que ya tiene 222 años de edad (Thomas Madden, Empires of Trust, 2009).
El éxito de ambas repúblicas fue tal que terminó por convertirlas en "repúblicas imperiales", pero al quedarse sin enemigos a la vista después de dominar a Cartago y a las ciudades griegas hacia el siglo II a.C. los romanos se precipitaron en una larga guerra civil hasta que el flamante emperador Augusto les devolvió la paz a cambio de su libertad. Cuando cayó la Unión Soviética en 1991 un lúcido observador ruso, Georgie Arbatov, les anunció a los norteamericanos que los esperaba el peor de los males porque, lo mismo que los romanos, se habían quedado sin enemigos de peso.
Los tiempos iracundos de George Bush hijo llevaron a la nueva "república imperial" a la peligrosa frontera "romana" del disenso interno, de la cual quiere rescatarla el presidente Obama. Su final aún es incierto, pero Madden subraya el espíritu común de ambas "repúblicas imperiales": el vigoroso rechazo de la monarquía, de la cual ambas provenían.
Es que todas las repúblicas, incluidas las que estudia Madden y otras similares como las europeas y las latinoamericanas que acabamos de mencionar, conllevan la misma convicción fundamental de que el poder no se dice en singular por pertenecer a un déspota, sino en plural porque se lo ha dividido en "poderes" para asegurar la libertad de los ciudadanos. Esta y no otra es la inspiración republicana de las democracias exitosas de nuestro tiempo.
 
República o dinastía
Si aplicamos estas lecciones de la historia a los años 2010-2011 que nos tocará vivir, veremos que nuestra opción no será sólo entre candidatos presidenciales como Kirchner de un lado y, digamos, Cobos, Reutemann, Duhalde o Carrió del otro, sino entre dos sistemas de gobierno .
Uno de ellos, el del ex presidente y su esposa, abreva en fuentes monárquicas. El otro, sean quienes fueren los que al fin lo encarnen, abreva en fuentes republicanas. Elegir entre una "monarquía" (de monos, "uno", y arké , poder) y una "república": éste será nuestro dilema fundamental.
Habría que agregarle a esta disyuntiva algunas precisiones. La "monarquía" a la que aspiran los Kirchner es, en rigor, una dinastía . Ellos tienen en común con otros caudillos latinoamericanos, como Chávez, Morales, Correa y Ortega, el ansia ilimitada de poder, pero traen además consigo la idea de un poder "hereditario".
Cristina sucedió a Néstor, quien ahora pretende suceder a Cristina. El poder unitario que ambos pretenden anida en el seno de una sola familia. Para todo lo demás, los Kirchner y los Chávez son igualmente monárquicos. Por eso algunas anomalías a las que los Kirchner suscriben, como la reciente invasión del Poder Judicial por parte del "talibán" Aníbal Fernández, no son desde su propia óptica nada "anómalas", como tampoco lo son su aspiración a reducir al máximo el poder emergente del nuevo Congreso y el poder todavía declinante de los gobernadores de provincia.
Por una vía o por la otra, de Chávez a Kirchner, todos los aspirantes latinoamericanos a la monarquía queman incienso en el altar del unicato.
Pero otras fuerzas políticas que vienen surgiendo a partir del pronunciamiento popular del 28 de junio, de la constitución del nuevo Congreso y, más recientemente, de la creciente resistencia de los jueces a seguir siendo manipulados, revelan por su parte que las fuerzas republicanas, eclipsadas pero no erradicadas de 2003 a 2009, no han renunciado al combate crucial que se avecina.
Los déspotas, que han llevado la delantera hasta hoy en esta batalla, todavía no han vencido. Los republicanos de toda laya, de la centroizquierda a la centroderecha, que los resisten con el impulso de un suave crescendo , todavía no han sido derrotados.
Si al fin llegan a prevalecer, en el podio los esperarán no sólo las democracias de Europa y de América del Norte, sino también los Lula, Serra y Rousseff, los Tabaré y el resto de los partidos uruguayos, los Bachelet, Piñera y Frei; los republicanos de todas las latitudes.
 
El espejismo
La opinión pública argentina, cuyo componente republicano quedó ampliamente demostrado el 28 de junio, muestra impaciencia al observar la lentitud que han demostrado las fuerzas opositoras desde aquella fecha hasta hoy.
Esta preocupación es comprensible, pero sólo parcialmente porque en cualquier sistema republicano como el que estamos conformando debe esperarse la dificultad de la coincidencia.
La supuesta parálisis de los opositores es sólo un espejismo porque nos hemos acostumbrado a los métodos del unicato. El espíritu republicano apunta, al contrario, a la multiplicidad de las posiciones. Esta es su esencia. Lo que tendríamos que esperar en el campo republicano de ahora en adelante, entonces, es la persistencia del pluralismo que ya asoma en el nuevo Congreso.
En 2010 y 2011, por ello, frente al unicato kirchnerista se alinearán diversas fuerzas en competencia entre ellas, con la salvedad de que su diversidad estará acotada por un núcleo fundamental de coincidencias al estilo del Acuerdo de San Nicolás o el Pacto de la Moncloa. Sólo así, y no sin tropiezos, alumbrará entre nosotros un sistema "uruguayo", "chileno" o "brasileño" de coincidencia y, a la vez, de competencia.
Frente a él, la fuerza declinante del unicato kirchnerista terminará por dividirse en dos como ya lo hizo el 3 de diciembre cuando, en la Cámara de Diputados, el grueso de la bancada kirchnerista se negó a seguir el camino al ostracismo que imaginaba Kirchner.
Una parte de ella será inflexiblemente autoritaria y, si no entra en la gran convergencia de la futura república, sólo será por decisión propia. La otra parte, probablemente mayoritaria, tendrá que ser generosamente aceptada por el resto de las fuerzas opositoras como el novicio de esa civilización política que, una vez que se establezca en 2010 y 2011, nos prometerá el desarrollo económico y social de largo plazo que aún estamos esperando.
 
 Al filo del conflicto de poderes 
Joaquín Morales Solá
LA NACION Domingo 20 de diciembre de 2009 |
 
Rechazan los límites. Ese es el actual y más grave problema de los Kirchner y de la nación política, porque la Constitución establece barreras muy claras para cualquier poder del Estado. El consecuente choque entre la voluntad personal y el espíritu del sistema está llevando la relación del matrimonio presidencial con los otros poderes del Estado a un nivel de conflicto casi sin posibilidad de retorno.Es probable que haya nuevos y más graves episodios entre el Gobierno y los jueces, posibilidad que la Corte Suprema de Justicia no descarta y, más aún, hasta la insinúa públicamente. En otro lado, Néstor Kirchner ordenó desconocer los embrionarios acuerdos para integrar la conducción y las comisiones del Senado; antes rompió los compromisos en la Cámara de Diputados que se habían alcanzado para aprobar su reforma electoral. ¿A qué distancia exacta está el sistema de una colisión entre el Poder Ejecutivo y los otros dos poderes, el Judicial y el Legislativo? A muy poca.
La conversión de Aníbal Fernández en tribunal de alzada de cualquier instancia judicial es emblemática de algunas cosas. El jefe de Gabinete no es un iletrado ni carece de sensibilidad política. ¿Por qué aceptó campante, entonces, derrumbar el principio constitucional de la división de poderes? ¿Qué lo llevó a negarle a un juez, Alejandro Sudera, el auxilio de la Policía Federal en la resolución de un conflicto menor? ¿Qué hace que la orden de una pareja derrotada sea inapelable e irrebatible? El temor al despido. Nada más.
No hay otras explicaciones más racionales para la actitud del jefe de Gabinete. Si fuera cierto que él temió un "baño de sangre", como Fernández explicó mucho después, lo correcto hubiera sido que le hiciera llegar al juez su punto de vista antes de que éste se presentara sin custodia en un sindicato en conflicto. Punto de vista que nunca debió condicionar el cumplimiento de una orden judicial por parte de la policía. La Justicia deja de existir de hecho y en el acto cuando no cuenta con la policía. Cualquier manual jurídico señala que la resolución de un juez debe tener la efectividad y el cumplimiento de una ley.
 
Las rabietas públicas de los jueces Carmen Argibay y Carlos Fayt por los estragos de Aníbal Fernández no son sólo expresiones aisladas. El máximo tribunal de justicia del país suele resolver, en un 80 por ciento de los casos, por consenso y unanimidad. Los magistrados de la Corte han hablado mucho entre ellos en los últimos días. Argibay y Fayt trasladaron a la opinión pública una molestia cada vez mayor del tribunal con un gobierno decidido a descalificar cada decisión adversa de la Justicia.
El juez Sudera fue sólo el primero en la saga de los últimos días. Luego le siguió el juez en lo civil y comercial Eduardo Carbone, que suspendió por inconstitucional la aplicación de la nueva ley de medios audiovisuales. Aníbal Fernández, otra vez, y el ministro de Justicia, Julio Alak, señalaron que el juez tiene presentada una renuncia que se aplicará desde el 31 de diciembre. En este crucial caso para los planes del kirchnerismo, la propia Cristina Kirchner salió a denunciar, sin pruebas, que Carbone actuó presionado.
Todo juez está en plenitud de sus facultades hasta el momento en que abandona el cargo, no importa cuándo lo hará. La inconstitucionalidad de esa ley estuvo, además, en los discursos de la oposición y en los análisis de casi todos los juristas respetados del país. Otros pronunciamientos de jueces en ese sentido son inminentes.
Mátenlo, fue la orden que Néstor Kirchner les dio a sus voceros cuando se enteró de la decisión de Carbone, la peor que esperaba y que espera. Es una metáfora, desde ya, que refiere a la destrucción pública del adversario en los medios de comunicación, pero es una metáfora desgraciada en boca de cualquier gobernante de una democracia.
La Corte Suprema tiene un caso (o varios casos) inédito en la historia del país. Refiere a los litigios de las provincias con la Nación por temas que aluden a la coparticipación de los recursos del Estado. Seis provincias han hecho planteos ante el tribunal; dos de ellas son enormes distritos, Córdoba y Santa Fe. Las otras cuatro son San Luis, Corrientes, Catamarca y La Pampa. Nunca antes la cuestión federal había llegado con tanta fuerza a la Justicia; siempre esas cosas se resolvieron, aun en medio de tensiones y disensos, en territorios de la política.
 
El gobierno de los dos Kirchner es el que más arbitrariamente manejó los recursos federales y el que menos distribuyó en los últimos 50 años. ¿Cumplirá el matrimonio presidencial una orden de la Corte para ampliar y equilibrar el reparto de esos recursos? Vale la pena retener un ejemplo: hace 15 años que la Corte Suprema le ordenó al gobierno de Santa Cruz, en manos kirchneristas, que repusiera en el cargo al jefe de los fiscales provinciales. Nunca cumplió.
Varios miembros de la Corte presienten un clima de creciente tensión entre el Gobierno y los máximos jueces del país, sobre todo porque la constitucionalidad de muchas decisiones recientes (la ley de medios es sólo una) llegará irremediablemente al tribunal. Todo estaba previsto, menos que el Gobierno no aceptara que existen límites y una realidad política distinta y adversa, deslizó uno de los jueces de la Corte.
El Senado podría convertirse en los próximos días en otra realidad adversa. La oposición consiguió las firmas de 35 senadores para presentarse el martes ante la Corte Suprema de Justicia en apoyo de las seis provincias. Está a sólo dos senadores de alcanzar la mayoría. La alcanzará en el caso de la Corte, porque los dos senadores pampeanos (incluido el ex gobernador Carlos Verna) harán una presentación propia, pero coincidente, ante el tribunal. Ellos sumarán 37 firmas, el número mágico de la mayoría en el Senado.
Pichetto no es mi vocero, bramó Verna ante el vicepresidente Julio Cobos, aludiendo al jefe del bloque kirchnerista, cuando no fue convocado a consulta sobre la futura integración de las comisiones. Verna es ahora quien desempatará en el Senado, justo cuando Kirchner ordenó que sus senadores intenten quedarse con todas las comisiones estratégicas de control, que en principio debían estar en manos de la oposición. Kirchner rompió así otro acuerdo.
¿Qué hará el crucial Verna? Votará muchas veces a favor del Gobierno, pero les producirá mucho dolor a los Kirchner cuando su voto sea en contra, aseguró un senador opositor. Verna está dispuesto, anunció, a acompañar a la oposición en la reforma del Consejo de la Magistratura, que podría dejar al Gobierno sin el control de los jueces de primera instancia.
La actual Corte es la mejor y la más independiente de los últimos 20 años, lo tranquilizó Cobos al subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de Washington, Arturo Valenzuela, en el encuentro que tuvieron. Mátenlo, fue otra vez la orden que dio Kirchner a los ministros cuando leyó que Valenzuela trasmitió las inseguridades jurídicas que había escuchado de empresarios norteamericanos en Buenos Aires. Ayer se sumó el propio ex presidente a las inexplicables diatribas contra Valenzuela. La inestabilidad jurídica es cada vez más comprobable en la Argentina (con Valenzuela o sin él). Kirchner avanzó así, decididamente, hacia un mayor grado de tensión entre el gobierno de su esposa y la administración de Obama.
Un caso emblemático expuesto aquí ante Valenzuela fue la suspensión por 60 días de la fusión de CableVisión con Multicanal, dispuesta por Guillermo Moreno sin más razones que sus propios antojos (o los de su jefe). La decisión de Moreno fue rápidamente revocada por la Justicia. Inversores norteamericanos son dueños de una parte significativa del paquete accionario de ambas empresas. Otro caso fue el de una importante empresa de informática y computación, que le habría adelantado a Valenzuela que podría irse de la Argentina.
Aquel mátenlo explica muchas cosas. Una de ellas es que los ministros se hayan amontonado ante los micrófonos para criticar a Valenzuela y a los jueces argentinos. Explica también que una eventual colisión de poderes y una probablemente fría y distante relación con el Washington de Obama formen parte de una profecía maldita, condenada a cumplirse porque nadie está dispuesto a impedirla.
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Kirchner:
“La inseguridad jurídica
  la han hecho ustedes”
El ex presidente atacó hoy duramente a Arturo Valenzuela, enviado de Barack Obama, quien había asegurado que en Argentina no había seguridad jurídica: “Este señor cree que todavía existen los virreyes”, le tiró Néstor. También lo fustigó Daniel Scioli, quien lo acusó de “sembrar pesimismo”.-
El diputado Néstor Kirchner cargó hoy contra el enviado de Barack Obama, Arturo Valenzuela quien había asegurado que en Argentina no había seguridad jurídica. Kirchner tildó tales dichos de “una falta de respeto".
“Este señor Valenzuela cree que todavía existen los virreyes. Tuvo la falta de respeto de venir a decir que no había seguridad jurídica y económica y a elogiar los años noventa", señaló el ex mandatario.
"Pero nosotros debemos decirle, con todo respeto y claridad, que la pérdida de seguridad jurídica y económica la han generado ellos con la caída financiera de las estructuras económicas", precisó.
Durante el cierre del congreso del PJ bonaerense en el partido de Tres de Febrero, Kirchner continuó con sus cuestionamientos al funcionario norteamericano y remarcó: "Señor subsecretario, empiece mirando por casa a ver qué seguridad económica y jurídica le dan a sus ciudadanos".
Por su parte, Daniel Scioli, también le pegó al secretario adjunto para América latina del Departamento de Estado del gobierno de Barack Obama por sus declaraciones al acusarlo de manera indirecta de "instigar y sembrar pesimismo".
"Nunca la Provincia abrió tantas fábricas como lo hizo en este último tiempo, y hay 100 empresas norteamericanas. Llevemos este mensaje para nuestro futuro", precisó Scioli durante el acto.
Fuente: El Atlántico
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OBSTÁCULOS PARA LA NORMA
 Segundo fallo de la Justicia
  contra la Ley de Medios 
Un juez federal de Salta argumentó que "genera disparidad entre los consumidores". Se suma al fallo de esta semana de otro magistrado.
 19.12.2009     El juez federal número 2 de Salta, Miguel Antonio Medina, dictó una medida cautelar contra la Ley de Medios solicitada por una asociación de defensa de los derechos de los consumidores, que reclamó por la limitación de oferta televisiva y radial impuesta por la nueva legislación, ya que "generará disparidad entre los consumidores de distintas localidades del país". Al mismo tiempo, le ordenó al Estado que "se abstenga" de avanzar en la puesta en marcha de la norma.
 Según la resolución judicial a la que tuvo acceso DyN, los artículos 45, 62, 63, 64, 65 y 161 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual "conculcan derechos consagrados en la Constitución Nacional y en la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, pues parte de su articulado está destinado a cercenar el acceso a los medios de los cuales goza actualmente el consumidor".
El juez Medina no sólo suspendió la obligatoriedad de las modificaciones establecidas en los artículos mencionados en la Resolución, sino que ordenó al Estado que "se abstenga de dictar actos administrativos o realizar hechos de administración que impliquen poner en ejercicio la citada normativa".
 La solicitud de amparo fue llevada adelante por el Comité de Defensa del Consumidor, Codelco, la segunda asociación de derechos del consumidor constituida en la Argentina, con proyección nacional, pero originaria de la provincia de Salta. En su fallo, el juez Medina apuntó a la defensa de "la afectación a la libre elección y la limitación a la libertad de expresión, derechos amparados constitucionalmente", ya que según los denunciantes "la Ley viola la relación de los usuarios y consumidores de la televisión abierta, por cable y radiodifusión, generando disparidad entre los consumidores de distintas localidades del país, limitando la oferta de los canales por aire e impulsando la disolución de empresas de servicios de cables que tienen alcance nacional".
También señaló que el servicio de banda ancha de Internet "que compite con el provisto por las empresas de telefonía, se verá también limitado, por lo que la variedad de ofertas será afectada, produciendo diferencias de precios, en desmedro del usuario".
Según el titular de Codelco, Guillermo Durán Cornejo, "esta Ley parece que la hizo el Proceso, que fue concebida por Videla. Por eso fuimos a la Justicia, ya que a mí ni a nadie le gusta que nos vengan a decir lo que nuestras familias tiene que escuchar o ver".
Durán Cornejo le dijo también a DyN que "el país necesitaba una nueva Ley porque no se podía seguir con una norma de esos años, como tampoco con la falta de control de un organismo inútil como es el COMFER. Pero nunca pensamos que iba a ser para peor".
El denunciante agregó que si se avanzaba con la puesta en marcha de la Ley "eso tornaría irreparable el daño", ya que si las radios o los canales "ven que hay que cerrar dejan de invertir y entonces el servicio se resiente ya desde ahora. Eso nos genera gran incertidumbre sobre la libertad de expresión y también sobre la libertad de elección y por eso fuimos a la Justicia", concluyó.
La Resolución judicial extendió los efectos de la medida cautelar, hasta tanto se dicte sentencia definitiva. En consecuencia, si la misma no es revocada por la Cámara Federal de Salta o por la Corte Suprema de Justicia de la Nación regirá hasta tanto concluya el proceso.
El artículo 45 que suspendió el juez Medida es el que limita la multiplicidad de licencias para un mismo medio, mientras que el 62, 63, 64 y 65 legislan sobre las repetidoras de radio y TV (cadenas), precisa los contenidos y determina el tiempo diario de utilización de las mismas en cada localidad.
En tanto, el artículo 161 se refiere a la desinversión (venta) que deben hacer los medios que no se encuadran en la nueva Ley en el lapso de un año. El mismo ya había sido suspendido en sus efectos esta misma semana por otro fallo dispuesto por el juez en lo Civil y Comercial, Eduardo Carbone, lo que generó una serie de críticas del oficialismo hacia el magistrado, que cesa en sus funciones a fin de año.
Por último, y en relación a la posibilidad de incumplimiento por parte del Ejecutivo, tal como sucedió en la semana en el caso del sindicato de Aeronavegantes que mereció comentarios críticos de miembros de la Corte y la réplica del Gobierno, la Resolución del juez salteño le recordó a los funcionarios el alcance del artículo 239 del Código Penal, que pena a quienes se resistan o desobedezcan una orden judicial.
 Dudas sobre el calentamiento global 
Por Rolando Hanglin . Para La Nación
 
Cuando yo era chico, digamos en la década del 50, hacía más calor que ahora. Podría jurarlo, aunque no lo pueda probar. Muchos lectores, sin duda, compartirán estos recuerdos.
En las tardes de verano salíamos a jugar a la calle (que era nuestro reino) y encontrábamos las líneas de brea, que separaban los bloques de asfalto, derretidas debido al calor del sol, por lo cual la pasta negra se adhería a la suela de nuestras zapatillas. Esa sustancia, que servía también de chicle antes del advenimiento del Double Bubble, el Plop y el Bazooka, manchaba nuestros pantalones, camisetas y medias. Que yo sepa, esto no ha vuelto a suceder.
En las largas temporadas de Villa Gesell era imposible cruzar la playa descalzo porque la arena seca -literalmente- nos despellejaba. Muchas veces, al atravesar la Avenida 3 ("la principal") la arena suelta, viva, ardiente, de aquel entonces, se nos metía en las alpargatas (o Boyero, o Llavetex) obligándonos a saltar para quitarnos la zapatilla.
Han pasado cincuenta años, y la arena de la playa ya no quema.
La pileta del club Discóbolo de Haedo (donde pasé todos los veranos de mi infancia) se abría rigurosamente el 1° de noviembre, y nosotros ya estábamos con la malla puesta, esperando ansiosos, acalorados, la primera zambullida. Estoy escribiendo el primer borrador de esta columna una tarde del 12 de diciembre de 2009. Hoy hace frío.
En los años 80 se empezó a hablar de los veranos del Niño. Lluvia, viento, bajas temperaturas.
En su momento, emitió la sentencia mi amigo el Zorro Bastons (cincuenta años conduciendo El Dorado, balneario pionero de Pinamar) con estas palabras: "Ya no hay verano. Antes duraba desde noviembre hasta abril, con sol fuerte y noches serenas. Ahora las sudestadas siguen hasta diciembre y hay mañanas de enero con ocho grados de temperatura... ¡Esto no es más un verano decente!".
Escucho hablar con gran alarma del calentamiento global y me resulta difícil creer que todo el planeta se esté cocinando en su salsa mientras en sólo tres puntos del globo (Pinamar, Gesell y Ramos Mejía) hace más frío.
Cuando leemos acerca de las incomprensibles deliberaciones sobre el cambio climático en Copenhague, aún sin entender casi nada, tenemos la sensación de encontrarnos ante un momento crucial del planeta y el hombre. Estudiado meticulosamente por científicos muy sensibles, que se afligen por el futuro de la humanidad. Sin embargo, si nos disponemos a leer algo más, sin dejarnos llevar por la alarma del próximo fin del mundo climático, encontramos estas cosas:
-"El argumento de que el hombre es el causante del calentamiento global es insostenible. Y el calentamiento global mismo será revelado finalmente como una estafa, realizada por unos activistas que circulan por Washington en sus Mercedes, consumiendo la energía que supuestamente ocasiona... el calentamiento global" (Richard Lindzen, 69, profesor de meteorología del Instituto Tecnológico de Massachussets).
-"Finalmente, el golpe de gracia contra la mentira del calentamiento global. A finales de la semana pasada, los hackers descubrieron miles de correos electrónicos internos de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra. La Unidad ha confirmado que los correos electrónicos son suyos. Y es ahora nuestro deber difundir la noticia, ya que sabemos que los medios de comunicación establecidos no lo van a hacer. En este video, de Russia Today, se habla de las últimas noticias sobre el Climagate. Pero la farsa sigue siendo impulsada, en todo el mundo, debido al impuesto global al carbón, pagadero al Banco Mundial. Si usted quiere hacer su parte para salvar el futuro de sus nietos y otros niños, difunda estos videos para que todos conozcan la verdad. El diputado británico Peter Lilly lo atribuye a una conspiración de científicos para beneficiarse con proyectos ambientalistas que les darían importantes cantidades de dinero. Pero, aún con este descubrimiento, se seguirá impulsando la farsa del calentamiento global, y la próxima reunión en Copenhague no solucionará nada. Lilly, como científico, sabe que esto es una farsa, que el clima global siempre está cambiando que en la Edad Media, sin emisiones de CO2, hubo un calentamiento global, que en octubre pasado, mientras se aprobaba en el Parlamento Británico un pago con fondos públicos al Banco Mundial, en Londres nevaba por primera vez en décadas, como muestra de que si hay un cambio en el clima, cosa normal, pero no un calentamiento". (cable de Wordpress.com). Cabe señalar que los profesores de la Universidad de East Anglia acusados en este mensaje son los doctores Tom Wigley, Kevin Trenberth, Tom Crowley, Michael Mann, Gary Funkhouser y Phil Jones.
 
Buscamos alguna información suplementaria y se nos dice que, efectivamente, varios científicos británicos habrían alterados los datos de la estadística meteorológica, por lo cual estas personas "ya no son creíbles", según algunos colegas. Cuando se habla de cambios en las fuentes de energía, la fabricación de motores, los medios de transporte, la economía mundial, es indudable que están involucrados billones de dólares en los presupuestos de la industria y los gobiernos. Con fuertes cuotas de poder y dinero para los científicos que validen semejante transformación.
¿Hubo, en el pasado, confusiones semejantes?
Sospecho que sí. Repito: es una sospecha. En 1960, sir Gordon Dobson descubrió el agujero de ozono. El primer científico en sostener que tal agujero se debía a las emisiones humanas de CFC fue el doctor Mario J. Molina, que recibió por ello el Premio Nobel de Química. Durante 20 años nos aseguraron que moriríamos achicharrados por los rayos solares, cada cual con su propio cáncer de piel, que debíamos comprar hectolitros de cremas especiales con factor de protección solar 8, 17, 36 o 54 (¿Alguien verificó la diferencia entre estos factores?) llegando hoy a la situación de que las mujeres lucen sus bonitas piernas y pies, blancos como un papel, a través de sus breves microfaldas y sandalias de Paquistán. ¿Era un peligro real? ¿Lo sigue siendo? ¿No es cierto que el agujero de ozono, según se viene informando desde 1980, se verifica sólo en el Polo Sur, donde no hay seres humanos tomando sol? ¿La capa de ozono es una realidad tangible, física, o apenas una idea? Sólo sabemos lo que decidan contarnos.
En otra época, los sabios eran los altos dignatarios de la Iglesia: sólo los Papas y los obispos tenían acceso al griego, el hebreo y el latín, las bibliotecas, los mapas y los pergaminos. Ellos nos informaron que Satanás volvería a la Tierra con motivo del año mil. El milenarismo aterrorizó a la humanidad con el inminente fin del mundo. Así como ahora nos dice la película 2012 que, en ese año, llegará el Apocalipsis, según el pronóstico maya.
Cuando se inventó el automóvil, los doctores estimaron que la máxima velocidad a desarrollar por el artefacto sería de 50 kilómetros por hora, ya que a mayor aceleración el cuerpo humano se desintegraría.
Sabemos que el clima ha cambiado constantemente. Que hace seis millones de años se llenó de agua el mar Mediterráneo, a un ritmo de 10 metros por hora. Que las glaciaciones y los diluvios se han alternado en la vida del planeta, sin que los seres humanos podamos hacer nada en contra o a favor. La naturaleza es -por definición- aquello que desconocemos. Aquello que escapa a nuestro control.
 
Existe Greenpeace, claro. Organización fundada en 1971 en Vancouver, Canadá. Actualmente, tiene tres millones de adherentes y ha fijado su sede en Amsterdam, ya que en Canadá le cancelaron -por algún motivo- el status de "organización benéfica". Algunos hablan de "ecoterrorismo". Los "greepies" combaten, entre otros enemigos, a los cultivos transgénicos, y no sabemos qué sería de la economía argentina sin la soja transgénica. Antes de adherir a una consigna que arrojaría nuestro país a la quiebra, y con él a muchas otras naciones americanas, yo lo pensaría dos veces.
En fin, dudas.
Para volver a las realidades que todos podemos tocar y sentir, digamos que en 1950 las playas de nuestro Atlántico estaban atestadas de almejas. Las recogíamos con palas, al atardecer, llenando baldes. Se consumían deliciosas cacerolas de arroz con almejas y frescos platillos de berberechos y almejas en escabeche. Todo gratis, pues era un don de la naturaleza.
Bueno: las almejas no existen más. ¿Qué les pasó? No lo sabemos, y nadie parece ocuparse de investigarlo. Como tampoco interesa a la ciencia la vertiginosa extinción del bondadoso sapo, un animal útil e inofensivo que antes proliferaba en calles, zanjas, charcas y jardines durante todo el verano. Antes veíamos mamboretás, vaquitas de san antonio, bichos de luz, bichos palo, bichos canasto, colibríes, ratuchas, pájaros carpintero. Hoy, sólo moscas y mosquitos, como si lo bello retrocediera espantado por la fealdad del hombre. Pero lo cierto es sólo esto: el clima cambió, la fauna cambió, la vida cambió. Y no para bien.
Algo me impulsa a resistir cuando me amenazan con el fin del mundo. No lo tengo claro. Sé que en Las Brujas y su Mundo, de Julio Caro Baroja, se consigna que, durante los procesos de Zugarramurdi, se probaba de un modo científico incontrastable que distintas personas, por lo general viejas indefensas pero también hombres y mujeres jóvenes, practicaban la brujería. La ciencia de aquel entonces había establecido que brujas y brujos alimentaban a su demonio familiar dándole de mamar mediante un pezón supernumerario. Desnudando al acusado se procedía, pues, a revisarlo con todo detalle. Científicamente. Una vez que se hallaba en su cuerpo alguna verruga, grano o mancha comparable a un pezón, se lo declaraba culpable y se lo quemaba vivo.
Detalle importante: las propiedades materiales del condenado (casa, animales, muebles, ahorros, útiles de labranza, tierras) pasaban a integrar el patrimonio de los fiscales o cazadores de brujas. Naturalmente, estos últimos tenían un deseo vehemente de comprobar la brujería de sus víctimas. Esta era la ciencia, así funcionaba un peritaje, de esta forma razonaba la Justicia, en el siglo XII.
Por eso yo desconfío cuando me agitan ante los ojos el espantajo del Apocalipsis o el desastre climático. Incluso me aseguran, con la vena hinchada, que el sólo dudar (o comunicar nuestras dudas) pone en peligro a los niños, las ballenas y los canguros. Tal vez será por eso que algunos hablan de "nazi-ecologismo". Se nos prohíbe dudar.
Y bien, aquí hay algo que no me cierra.

 
2010 será un año decisivo
Santiago Kovadloff
Para LA NACION -18 de diciembre de 2009 | Salta a la vista: la creciente inseguridad social es otra de las realidades que el Gobierno no admite. La más grave, por cierto, porque implica una subestimación de la magnitud que el crimen ha alcanzado entre nosotros. El incomprensible silencio oficial contribuye a la persistencia de esa pesadilla.
Hora tras hora, pueblos y ciudades aportan nuevas víctimas. Mientras tanto, el Gobierno propone nuevos jefes efímeros para una fuerza pública desacreditada. Así pasan los días. Es desconcertante el empeño con que el oficialismo contribuye a redactar el certificado de defunción de su credibilidad. Prosperan alevosamente el juego, la corrupción sindical, los ataques al Poder Judicial, la mendicidad de las provincias.
No han prosperado, en cambio, el empleo ni la equidad social. Avergüenza la educación pública. La dádiva estatal encuentra, entre sus tristes acreedores, a gobernantes y a gobernados. Las calles se han convertido en laberintos: no conducen a ninguna parte y por ellas marcha la disconformidad de todos y la violencia de muchos. Pero, principalmente, y al igual que en los años de plomo, es la vida la que, entre nosotros, ha perdido valor.
Ya no se trata de terrorismo de Estado. Se trata, ahora, de negligencia de Estado, de incalificable desdén ante lo que sucede y, en esa medida, de complicidad. El dolor de tanta gente no encuentra eco en las autoridades.
Una concepción fríamente empresarial de la política -tenaz, disciplinada e implacable- aspira a hacer del país un negocio concentrado en muy pocas manos. La pobreza cuidadosamente sustentada es, en semejante emprendimiento, un suculento aporte de capital social. La presión mafiosa sobre los disidentes se convierte en una herramienta disuasoria indispensable. Las prebendas, una recompensa al sometimiento de aquellos a quienes se condena a durar sin sentido. Una sola voz sigue empeñada en ser la voz de todos. Y esa voz no cederá. Aun en pleno derrumbe de su popularidad y por los medios que sea, el oficialismo busca asegurarse un porvenir hegemónico.
Las leyes vertiginosas que el oficialismo sancionó pretenden decapitar el cambio por el que optó la mayoría.
Hay, no obstante, indicios de reacción. La oposición empieza a entender qué es, para ella, lo inaplazable si aspira a significar algo socialmente consistente.
Es lenta -y, por lenta, exasperante para más de uno- la marcha hacia el restablecimiento de la democracia republicana. Recomenzó hace cinco lustros, a los tropezones. Y aún está pendiente de cumplimiento. Es que no abundan en la política las conductas ejemplares capaces de impulsarla. Hoy se trata, por encima de todo, de combatir la instrumentación perversa de la ley, arte mayor de Néstor Kirchner. Este procedimiento, en la medida en que se ha hecho demasiado evidente, fue generando una reacción que cada vez resulta más adversa respecto del ex presidente, y ha venido a fortalecer, de manera gradual, la necesidad de reconstruir nuestra vida institucional y los recursos de discernimiento cívico con los que debe contar la comunidad.
Convertida en autoconvocatoria colectiva así como en demanda a las dirigencias políticas, esa conciencia de participación se ha ido extendiendo como una trama incontenible por todo el territorio nacional. No proviene de los partidos, sino que se dirige a ellos. Su meta es ver reconciliados el poder con la decencia. La eficacia operativa con la ética. Acaso éste sea el hecho más auspicioso con que podemos arribar a este fin de año.
Ya en 2008, la vida parlamentaria supo perfilarse como el ámbito decisivo para el logro de semejante reconciliación. Entonces, a través de la impugnación de la resolución 125, se produjo el registro institucional de una necesidad de cambio en el curso de las cosas. Luego, con las elecciones legislativas del pasado 28 de junio, resaltaron dos evidencias: que la mayoría ya no iba a ser atributo monolítico del oficialismo y que las dirigencias opositoras debían ir en busca de una articulación superadora de su propia segmentación.
Pero sería ingenuo decirle adiós al año 2009 sin tomar en cuenta que ya son y que serán incesantes los esfuerzos del oficialismo para pulverizar los proyectos de ley que puedan mejorar la calidad institucional de la Argentina.
Néstor Kirchner parecería despreciar las dictaduras militares, pero es seguro que no desprecia el autoritarismo. Comparte con aquéllas la convicción visceral de que los partidos políticos, como expresión de pluralismo ideológico, son un obstáculo para su concepción del poder.
Es posible, por lo demás que, en el transcurso del año venidero la centroizquierda no desoiga el canto de las sirenas que ha empezado a entonar en sus oídos el Frente para la Victoria.
Si lo desoyera, daría un paso innovador y fructífero en dirección al fortalecimiento del sistema político. Porque entonces buscaría situar su protagonismo a la izquierda del centro indispensable del sistema, que debe ser aportado a la democracia por la República y no a la izquierda de un poder antirrepublicano.
¿Entenderá algún día la centroizquierda que los acuerdos fundamentales debería lograrlos con la centroderecha y no con una versión retórica del progresismo, como lo es el partido gobernante? ¿Y la centroderecha? ¿Se dará cuenta de una buena vez de que, sin la centroizquierda, la República no terminará de constituirse y de que la democracia no prosperará?
Sólo si proceden en conjunto, recíprocamente persuadidas de la legitimidad del adversario, podrán diseñarse las políticas de Estado que hacen falta, lejos de las distorsiones brutales con las que el oficialismo contribuyó a ahondar la decadencia argentina.
Afianzar la república equivale a afianzar el centro. Este es el acuerdo primordial que corresponde alcanzar. Luego habrá quien se ubique a la izquierda de ese centro y quien lo haga a la derecha. El éxito con el que sueña el kirchnerismo depende de que ese centro no llegue a conformarse nunca.
Kirchner sólo se siente vivo si no convive. ¿Alguien duda de que rara vez se lo verá aparecer en el Congreso? La suya será una diputación testimonial. Habrá que comprobar, asimismo, si la supremacía numérica de quienes lo derrotaron eludirá el riesgo de ser igualmente espectral. Habrá que comprobar si los opositores son capaces de actuar en consonancia con el primer deber que les impone la reconstrucción del país.
 
La Comisión de Enlace agropecuaria fue consecuencia de un imperativo concebido como impostergable. Rebasaba ampliamente las reivindicaciones sectoriales, y a nadie se le escapó. A sus integrantes les importó más admitirlo que ignorarlo.
En torno a ese imperativo se gestó la unidad en la que, en un comienzo, muy pocos creyeron. ¿Las dirigencias partidarias alcanzarán a construir algo equivalente?
La derrota final de Néstor Kirchner tiene que ser la de un modo de concebir el ejercicio de la política. El momento actual es tan propicio para empezar a buscar ese desenlace como dramático e incierto.
Se trata, claro, de una tarea complejísima. Tan ardua y difícil como indispensable. Exige poner en juego actitudes innovadoras. El oficialismo intentará explotar las dificultades. Querrá sacarle todo el jugo a esa sombría tradición de ruptura que tanto daño le ha hecho a la Argentina. Dos proyectos de país se verán, entonces, confrontados.
Dos concepciones del poder y del prójimo. Una deberá promover la creciente interdependencia. La otra seguirá empeñada en alentar la dependencia.
Vivimos una disyuntiva crucial. Pocas veces un fin de año despertó tamañas expectativas y dejó entrever tantas acechanzas. Néstor Kirchner nada tiene que aprender para luchar por lo que se propone.
Le bastará con proceder como habitualmente lo hace. La oposición tiene, en cambio, que aprenderlo casi todo. El tiempo urge a uno y a otra. Ambas partes lo tienen claro. El Bicentenario encontrará al país embarcado en una disputa sustancial entre el pasado y el porvenir. © LA NACION
 
Víctimas de lo que provocan
Joaquín Morales Solá
LA NACION -18 de diciembre de 2009 |
Arturo Valenzuela no vino a pelearse con los Kirchner, pero es un hombre acostumbrado a decir las cosas tal como las piensa. Las dice, sobre todo, cuando descubre que los intereses de su país están en riesgo. El funcionario más importante de Washington para América latina tiene, es cierto, un conocimiento cabal de lo que sucede en la Argentina, un país que frecuentó asiduamente en los últimos 15 años, ya sea en representación oficial de su país o como curioso académico, que también lo es. Sin embargo, cierto malestar de las empresas norteamericanas en la Argentina es fácilmente perceptible. Las declaraciones del subsecretario de Estado, sobre la inestable seguridad jurídica y la carencia de reglas del juego, fueron casi una réplica exacta de las que había pronunciado días antes la propia embajadora norteamericana en Buenos Aires, Vilma Socorro Martínez. Dos diplomáticos washingtonianos no dicen lo mismo en tan poco tiempo sólo por obra de la casualidad. Expresaron, seguramente, la opinión generalizada de la administración Obama sobre la situación argentina.
Debe consignarse que muchos argentinos no necesitaban de las palabras de Valenzuela para saber de la evanescente seguridad jurídica durante el gobierno de los Kirchner. Bastaba escuchar con antelación a empresarios nacionales o a políticos opositores para descubrir el grado de inseguridad que existe aquí. Bastaba, en última instancia, con haber leído el último discurso público del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, en el que deslizó párrafos muy parecidos a los de Valenzuela.
En ese contexto, hay muchas cosas que carecen de explicación. La más inexplicable es la razón que llevó al matrimonio presidencial a ordenarles a tres ministros que respondieran a Valenzuela. Encima, ayer el canciller Jorge Taiana trasladó oficialmente el desagrado del Gobierno a la secretaria de Estado, Hillary Clinton. El Gobierno creó un escándalo que no existía y que no hubiera existido nunca sin el innecesario protagonismo de los funcionarios locales. Una respuesta posible consiste en que los Kirchner aspiran siempre a quedarse con la última versión del "relato" de la historia. Pero cualquier relato resulta demasiado frágil cuando es, a la vez, inverosímil.
Otra alternativa tiene sus raíces en la propia política del Gobierno. Es muy probable que los Kirchner hayan decidido, sin anunciarlo formalmente, integrar la corriente latinoamericana liderada por Hugo Chávez que cuestiona seriamente al gobierno de Obama. Los países del llamado ALBA (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua) se reunieron el último fin de semana en La Habana y le dedicaron al actual presidente norteamericano tantas críticas y diatribas como las que le propinaban en su momento a George W. Bush. ¿Qué hará entonces el gobierno local con Irán, un conflicto que une a la Argentina con los Estados Unidos más que con el ALBA?
Valenzuela es un viejo militante del Partido Demócrata y fue funcionario de Bill Clinton durante sus ocho años como presidente. Ahora depende directamente de Hillary Clinton. Durante la campaña norteamericana, Cristina Kirchner bamboleó sus simpatías políticas entre Obama y la señora Clinton. ¿Por qué se distanció tan pronto de los dos políticos norteamericanos que más admiraba?
La Presidenta no perdona la indiferencia. Y Obama no mostró hasta ahora ninguna voluntad para conversar con ella a solas, como sí lo hizo con, por lo menos, cuatro presidentes latinoamericanos. Más aún: es la única jefa de Estado americana del G-20 que nunca se reunió personalmente con el jefe de la Casa Blanca.
Cierta molestia existía en la capital norteamericana tras la esperada conversación telefónica de Obama con Cristina Kirchner poco después de que asumiera el presidente norteamericano. Cristina usó 20 minutos para hablarle a Obama de ella misma, y ocupó muy poco tiempo en las cuestiones internacionales. Washington le hizo un solo pedido al gobierno argentino antes de la cumbre americana de Trinidad y Tobago, en abril: que contuviera el ímpetu belicoso de Chávez. Cristina Kirchner respondió usando todo su discurso para elogiar la inhóspita cumbre de 2005 en Mar del Plata, que ningún político norteamericano olvidó ni perdonó.
Los Kirchner siempre creen que son víctimas de las situaciones que ellos mismos provocan. ¿Cómo explicar que los dos Kirchner se desesperaban para recibir a Tom Shannon, el subsecretario de Bush, cuando ahora Cristina no quiso recibir al subsecretario de Obama? Valenzuela es un político sutil y percibió la diferencia de trato. Quizá los Kirchner hayan leído que Valenzuela escribió y habló, en sus tiempos de académico, de la necesidad latinoamericana de que las instituciones se impongan en la región por encima de los populismos personalistas. O tal vez descubrieron, con razón, que Valenzuela conoce la Argentina mucho más que Shannon.
Valenzuela se reunió en Buenos Aires con los funcionarios que quisieron verlo. Hablar con expresiones distintas de la política es un ejercicio habitual en cualquier democracia. Los Kirchner parecen haber tomado esos encuentros como una injerencia ideológica en cuestiones internas, según la imprudente declaración del embajador en Washington, Héctor Timerman, quien tiene la obligación de atemperar y no de irritar aún más.
Valenzuela es sólo el último caso de una rara política kirchnerista: el exterior no tiene derecho a opinar sobre la situación argentina, aunque los argentinos tienen derecho a opinar hasta del color de la corbata de los líderes extranjeros. Esa política ya barrió de Buenos Aires a destacados embajadores extranjeros y, sobre todo, dilapidó la eventual simpatía hacia la Argentina de los países más importantes del mundo.

 
Ante una transición conflictiva y azarosa
Joaquín Morales Solá
LA NACION 16.12.09
Julio Cobos no es el vicepresidente de la Nación, sino un enemigo que debe ser excluido de los mecanismos institucionales. Las reservas del país en poder del Banco Central son tan accesibles como las cuentas que la familia Kirchner tiene en el banco de la esquina. Aníbal Fernández se atribuyó, sorpresivamente, la facultad de resolver qué decisiones de la Justicia son constitucionales y, por supuesto, cuáles no lo son. En la desesperación por seguir acumulando lo que les está escaseando (que es el poder, desde ya), los Kirchner decidieron derribar una institución tras otra. La transición hasta 2011 será, por lo que se ve, fatalmente conflictiva, exasperada y azarosa.
Cobos no firma casi nada (o muy poco) desde que refrendó la ley de medios audiovisuales en una madrugada de kirchneristas apurados. Después se desayunó de que había firmado una ley tan llena de errores que el Boletín Oficial debió hacer una fe de erratas para corregir lo que había aprobado el Congreso. Por temor a repetir esos errores de premura (o porque no descarta que le promuevan operaciones desestabilizadoras), el vicepresidente sólo firma lo que ya pasó por todos los escáneres.
Ahora, Cobos no quiere firmar la comunicación al Poder Ejecutivo sobre la integración de la comisión bicameral de seguimiento de los medios audiovisuales. Tiene un argumento de peso: la oposición no designó todavía a sus ocho representantes en esa comisión. Sólo el oficialismo designó representantes; el kirchnerismo parlamentario consiguió fácilmente la otra firma necesaria para aquella comunicación: la del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner.
Sin embargo, resulta que la ley indica que la firma de Cobos debe estar en esa resolución, que espera sin moverse en el despacho vicepresidencial. Nada le importó al kirchnerismo: comenzó a trabajar como si la comisión estuviera funcionando cabalmente y hasta dio su acuerdo para la designación de algunos miembros del nuevo Comfer. La oposición no está ahí. Más aún: el oficialismo incumplió el compromiso de que las presidencias de las comisiones de control estarían a cargo de opositores y las de gestión recaerían en manos de legisladores del Gobierno. Rápido, anunció la designación del líder de los diputados oficialistas, Agustín Rossi, como titular de esa comisión bicameral, que es de control.
Cobos instruyó a los secretarios parlamentarios para que convocaran a los líderes de todos los sectores políticos; buscaba un acuerdo sobre esa comisión antes de firmar cualquier resolución. Los secretarios parlamentarios responden al oficialismo y no se mueven sin una orden del kirchnerismo. No hubo reunión.
El discurso oficial
El declamado propósito de democratización que impregnó el discurso oficial durante el tratamiento parlamentario de la ley de medios fue borrado ante el primer escollo. Emerge, solitaria, la verdadera intención de todo el proceso: el control de los medios a través de mayorías adulteradas.
Los que escucharon bien el discurso de Cristina Kirchner en el que anunció que el Gobierno se apoderaba de 6569 millones de dólares de las reservas pudieron advertir una noticia ingrata: la Argentina está como en 2001, pero el gobierno actual no actuará como los "defaulteadores" seriales de ese año. Cristina usó gran parte de su discurso para comparar lo que estaba haciendo ella con lo que hicieron los que anunciaron el alegre default en la Navidad de 2001.
Primeras preguntas: ¿en qué proyectos políticos y electorales se esfumó el superávit de los varios años de bonanza? ¿Qué gobierno serio contrae deudas sin prever que debe ahorrar dinero para pagarlas? ¿Quién le aseguró a la administración que la prosperidad internacional sería eterna?
A esas malas noticias siguió otra. Nadie sabe qué opinó el presidente del Banco Central, Martín Redrado, ni qué reflexiones provocó en el Congreso la decisión de disponer libremente de las reservas nacionales. El Banco Central es una institución autónoma, y el destino de las reservas acumuladas por los argentinos necesita, por lo menos, de un debate parlamentario previo a una ley aprobada por el Congreso.
Ante la necesidad de disciplinar el gasto, acercarse al Fondo Monetario y, sobre todo, transparentar el irreal Indec, el Gobierno optó por quedarse con la caja más accesible que tenía a mano. El problema es que no la tenía a mano, porque algo más que una decisión súbita de Olivos debe suceder para devastar las reservas nacionales de un país. Para los que saben leer las leyes y las normas, la Argentina es un país más imprevisible aún desde anteayer. El resultado es diametralmente contrario al objetivo proclamado por la Presidenta en su discurso.
Aníbal Fernández es más exótico todavía cuando explica sus decisiones. Le prohibió a la Policía Federal que ayudara a un juez en el proceso de intervención del Sindicato de Aeronavegantes (que el magistrado no pudo concretar) como parte de una causa judicial por unas elecciones internas muy cuestionadas. El jefe de Gabinete aceptó que él le dio la orden a la policía y fundamentó así su disposición: "La decisión del juez era inconstitucional".
La policía dejó de ser auxiliar de la Justicia y se convirtió en auxiliar personal del jefe de Gabinete. Tampoco en este caso se sabe qué opinó el ministro de Justicia y Seguridad, Julio Alak, jefe formal de la policía. Sea como sea, es la propia Justicia la que debe dirimir si las decisiones de los otros poderes son constitucionales o inconstitucionales. El máximo tribunal que existe en materia de constitucionalidad es la Corte Suprema de Justicia, cuyo objetivo fundamental es, precisamente, imponer la correcta interpretación de la Constitución.
Vistas así las cosas, el presidente de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, no pecó de tremendismo cuando calificó la decisión de Aníbal Fernández como un "golpe de Estado" contra el Poder Judicial. Debe consignarse que esa definición ya había circulado reservadamente entre jueces y abogados antes de que Recondo la hiciera pública.
En un puñado de días, el gobierno kirchnerista se llevó por delante a la Justicia, al Banco Central y al vicepresidente de la Nación. ¿Cómo seguirá el recreo de arbitrariedades que durará hasta el 1° de marzo, cuando volverá a funcionar el Congreso, condenado a vacacionar por el Poder Ejecutivo? El problema lo tendrá el Gobierno después de marzo, pero los Kirchner nunca entendieron que hay una secuencia insalvable entre el viento y la tempestad.
 
 La crispación
Por Mariano Grondona
Especial para lanacion.com  16 de diciembre de 2009 |
Anteayer, mientras el Gobierno comprometía el 14 por ciento de las reservas del Banco Central para el pago de la deuda externa y el desempleo cruzaba en varias ciudades la barrera de los dos dígitos, un informe oficial daba cuenta de que el viernes último voces desconocidas interfirieron las comunicaciones del helicóptero presidencial, lanzando gruesos epítetos contra la titular del Poder Ejecutivo. También en el día de ayer, refugiada en el Congreso, la Asamblea de la UBA renovó sus autoridades en medio de una lluvia de piedras arrojadas por estudiantes de la FUBA, en tanto el presidente de la Asociación de Magistrados denunciaba al jefe de Gabinete Aníbal Fernández por auspiciar "un golpe de Estado" contra el Poder Judicial. Mientras la Presidenta dictaba el primero de sus vetos contra el nuevo Congreso, adelantando en un año la "reforma política", que intenta asfixiar a los partidos nuevos o chicos, del "lejano" 2012 al "cercano" 2011, un motín de presos dejaba un saldo de varios muertos en una comisaría de Lomas del Mirador. El de anteayer fue, por lo visto, un "día de furia".
¿Qué nos está pasando? Al comentar el atentado que viene de sufrir el primer ministro Silvio Berlusconi en Milán, el periodista Pierluigi Battista del Corriere della Sera afirmó que "el odio envenena a la sociedad". ¿Diríamos lo mismo de "nuestra" sociedad? Sin llegar al patético diagnóstico de Battista, podríamos afirmar en cambio que la Argentina atraviesa un "estado de crispación". Tomando del diccionario la metáfora según la cual la crispación consiste en "la contracción repentina del tejido muscular", lo que corresponde analizar aquí no es tanto en qué consiste gramaticalmente la crispación sino las causas por las cuales ella está afectando a nuestro tejido social.
Para averiguar lo que nos está pasando, sería útil comparar la crispación que acompaña los años finales de los Kirchner con los finales de otros tres presidentes vecinos como Tabaré Vázquez, Michelle Bachelet y Luiz Inacio Lula da Silva. Mientras los Kirchner tensan cada día más la cuerda de nuestra vida política y social, Vázquez, Bachelet y Lula terminan sus mandatos, al contrario, en un clima de aprobación popular. Quizás este contraste se deba a que ellos "se van" al término de sus mandatos y a que los Kirchner intentan "quedarse" en 2011 y aún más allá. Kirchner se parece en este sentido a un atleta que se hubiera propuesto saltar no ya dos sino veinte metros a la garrocha, tensando de ahí en más, con miras a este objetivo de cumplimiento imposible, sus relaciones con el resto de la sociedad. Los Kirchner pretenden instalar una lógica dinástica en medio de una república democrática, y todo lo que están logrando a través de esta desmesura es suscitar una reacción en cadena no sólo de sus opositores sino también del resto de los argentinos.


 El primer manotazo fue a las reservas, 
           ¿qué viene después?               
Por Roberto Cachanosky
Especial para lanacion.com 15.12.09
 
A lo largo de estos 5 años y medio de gobierno kirchnerista la lección que uno ha aprendido es que cada vez que el Gobierno fundamenta una medida, tiene que multiplicar por -1 los fundamentos, porque será justo la inversa de los fundamentos declamados el objetivo buscado por el matrimonio. Por ejemplo, si el Gobierno le dice que le confisca los ahorros que tenía en las AFJP para defenderlo de ellas, piense a la inversa y se dará cuenta de que lo confiscan para financiarse ellos en el corto plazo y dejarle el problema a usted para cuando se jubile.
La medida anunciada ayer por la cual se van a utilizar reservas del Banco Central para desendeudarnos sigue la misma lógica. En realidad lo que en el fondo está buscando el Gobierno es tratar de colocar más deuda para poder financiar la crítica situación fiscal.
En primer lugar se hace difícil creerle al Gobierno que va a aplicar una política de desendeudamiento porque hasta ahora lo único que ha conseguido es incrementar el stock de deuda pública. Veamos los datos. En diciembre de 2001 el stock de deuda pública, al momento de anunciarse el default, sumaba US$ 144.222 millones (fuente ASAP). Al 30 de junio de este año, el stock de deuda pública sumaba US$ 170.634 millones incluyendo los atrasos con el Club de París y los casi US$ 30.000 millones que se le debe a los holdouts. La deuda supera a la del 31 de diciembre de 2001 en algo más de US$ 26.000 millones luego de haberle pagado al contado al FMI y de haber hecho una quita memorable en 2005. Medido contra el PIB, en 2001 la deuda representaba 53,7% y al 30 de junio pasado era equivalente al 56,7%. Es decir, aún habiéndole pagado al FMI al contado y habiendo hecho una quita monumental, la deuda subió 3 puntos porcentuales respecto al PIB. ¿Qué tipo de desendeudamiento es este? ¿Qué entenderá el Gobierno por desendeudarse? ¿Incrementar la deuda?
En segundo lugar veamos el tema reservas, un debate interminable que tengo con el BCRA. Se habla de reservas excedentes. ¿Excedentes de qué? De acuerdo a lo que informa el BCRA al 30 de noviembre pasado, las reservas ascendían a US$ 47.132 millones. Dentro de esa cifra se incluyen US$ 7249 millones que son encajes que constituyeron los bancos en el Banco Central por los depósitos en dólares que recibieron. Puesto de otra manera, el BCRA le debe ese monto a los bancos y los bancos se los deben a los depositantes. Salvo que el Gobierno este pensando en hacer una suerte de plan Bonex con los depósitos en dólares o algún bono "patriótico", no veo la razón por la cual el BCRA coloca en las reservas US$ 7249 millones como si fueran propios.
Por otro lado, el BCRA emitió pesos para comprar dólares y luego entregó bonos (Lebac, Nobacs y pases pasivos) para retirar del mercado parte del dinero emitido. En definitiva, lo que hizo el Central fue comprar reservas contra deuda. ¿Cuánto sumaba esta deuda al 30 de noviembre último? El equivalente a US$ $ 13.409 millones. La cuenta final da que las reservas propias, si no entramos en mayores detalles, del BCRA son aproximadamente US$ 26.414 millones.
Si bien no estamos en un régimen de convertibilidad, por el cual por cada peso en circulación tiene que haber un dólar de respaldo, o la relación de conversión que se establezca, lo cierto es que el BCRA ha sido una máquina de destruir signos monetarios. El peso moneda nacional, el peso ley 18.188, el peso argentino, el austral y éste. Un país que tiene un BCRA que sistemáticamente genera inflación, destruye su moneda y tiene una dudosa independencia del Ejecutivo, inevitablemente tiene que mostrar más solidez que un banco central serio. Puesto en otras palabras, como el BCRA ha sido alcohólico a la hora de emitir, no puede probar ni medida copa de vino. ¿Cuál es el pasivo que tiene que afrontar el BCRA con esos US$ 26.414 millones de reservas? La base monetaria que al 30 de noviembre era de $ 115.697 millones. Esto implica que por cada dólar de reserva que tiene el BCRA hay un pasivo de base monetaria de $ 4,38. Si se usaran los US$ 6569 millones de reservas para pagar deuda externa, al BCRA le quedarían 5,83 pesos por cada dólar de reserva, siempre y cuando no siga emitiendo para, por ejemplo, financiar al tesoro.
De todo lo anterior se desprende que no queda muy claro de qué reservas excedentes habla el Gobierno. ¿Qué es lo que le sobra si el tipo de cambio de referencia que informa el BCRA es de $ 3,81? Solo podría argumentarse que hay reservas excedentes si la gente confiara en el Gobierno y en la moneda que emite el BCRA. Ambas cosas hoy no existen. El Gobierno tiene un nivel de credibilidad que está en el orden del 20% y el BCRA ha tenido una trayectoria lamentable al momento de cumplir con su función primordial que es defender el valor de la moneda.
Considerando la complicada situación fiscal que tiene hoy el Gobierno y el debilitamiento patrimonial del BCRA, la pregunta es: ¿por qué hacer semejante maniobra? La respuesta parece bastante obvia. Por un lado, el Gobierno no puede acceder a créditos del FMI porque políticamente sería un papelón y porque debería someterse a la revisión del artículo IV que dejaría en evidencia la ficción de las estadísticas del Indec. Descubriríamos que tenemos más pobres, más indigentes, más desocupados, más inflación y más problemas fiscales de los que nos informan. De manera que el costo político sería doble. Uno, asumir el costo de descubrir la verdad sobre todos los indicadores mencionados y dos volver al FMI después de haber despotricado contra esa institución.
¿Entonces? Como los números fiscales aprietan, el Gobierno necesita desesperadamente recursos. Esto lo estaría llevando a usar las reservas del BCRA para arreglar con el Club de París sin tener que pasar por el FMI y sacarse de encima el tema de los holdout, para intentar colocar deuda en el mercado internacional que está líquido.
Es muy probable que pueda colocar deuda y seguramente lo hará a tasas muy altas, algo que no es problema del matrimonio porque el endeudamiento caro se lo dejarán al próximo gobierno al igual que el deterioro patrimonial del BCRA más el incremento de la deuda pública, porque recordemos que se cancelará deuda con el Club de París y con los holdout usando las reservas pero continuará el stock de bonos y pases emitidos por el BCRA, más la deuda que coloque en el futuro.
De lo anterior se desprende que más que usar las reservas para desendeudarse, el Gobierno usará las reservas para endeudarse porque la caja le hace agua.
Volvemos así al comienzo de la nota. Piense la inversa de los argumentos del Gobierno y encontrará la respuesta correcta a lo que intenta hacer. El primer manotazo de ahogado fue a los ahorros de la gente para cuando se jubilaran. El segundo es a las reservas. ¿Qué viene después?


 La mala hora de dos presidenciables
Por Joaquín Morales.13,12,09 La Nación
 
Mauricio Macri y Daniel Scioli están en el ojo de huracanes diferentes, pero huracanes al fin. Los dos tienen proyectos presidenciales para 2011, aunque la representación a la que aspiran es muy distinta una de la otra. La única condición que une a Macri y a Scioli es que, al revés de los otros candidatos presidenciales, ellos tienen ahora la responsabilidad de gobernar distritos difíciles, complejos y excesivamente expuestos. Las comparaciones terminan ahí.
Todo lo demás es muy diferente. Macri tiene ideas abiertamente opuestas a Kirchner; quiere ser la alternativa a las corrientes y los estilos liderados por el ex presidente, y decidió enfrentarlo con decibeles cada vez más altos. Scioli piensa distinto de Kirchner, pero dice las mismas cosas que dice Kirchner; anhela convertirse en una especie de heredero consentido de la dinastía gobernante y jamás se rebeló ni se rebelará contra el kirchnerismo. Por esta subordinación al ex presidente perdió hasta la solidaridad de su propio hermano, José Scioli, que no estará más a su lado.
Macri se enfurece a veces porque los porteños son los únicos argentinos que lo valoran menos que el resto de sus compatriotas. Su gestión como presidente de Boca lo ha hecho un hombre muy popular en el interior del país. Es un notable capital para cualquier político. Los sofisticados porteños, en cambio, lo sopesan como gobernante con implacable rigor.
 
Un conflicto que ningún porteño ha provocado es el de la vocación de Macri para crear escándalos donde no los hay. Hechizado por las figuras famosas (y esta atracción la comparte con Scioli), terminó haciendo de cada designación reciente una batahola de enormes proporciones. Eligió no innovar en cuestiones fundamentales ni explorar entre las generaciones jóvenes; se volcó, en cambio, hacia figuras que arrastran viejos combates.
El comisario Jorge "Fino" Palacios trasladó con él la antigua pelea interna de la Policía Federal y la de ésta con los omnipresentes servicios de inteligencia oficiales. Palacios fue una designación personal de Macri, en la que ni siquiera intervino mucho su ministro de Seguridad. También fue su obstinación, hasta que terminó despidiéndolo cuando ya era demasiado tarde.
Abel Posse es un intelectual al que, como tal, lo entretienen las palabras y los conceptos. Tiene ideas rotundas sobre temas complejos, que son resistidas hasta por la clase media porteña con veleidades progresistas. Su pertenencia a la ortodoxia del peronismo lo enfrentó duramente con el peronismo revolucionario que los Kirchner dicen expresar. Siempre lo mismo: el pasado como presente perpetuo.
De todos modos, el compromiso de fondo de los funcionarios es con sus actos más que con sus palabras; Posse sigue provocando como un intelectual. Designado ministro de Educación, sólo puede exhibir como antecedente en ese terreno su devoción por la mística educativa de Sarmiento. Mucho más no sabe cuando debe adentrarse en las complicadas técnicas de la educación.
Pero Macri no buscó especialistas en educación (como sí lo es el ministro renunciado Mariano Narodowski). Hurgó siempre entre personas conocidas y respetadas, como el prestigioso filósofo Santiago Kovadloff o el popular rabino Sergio Bergman. Estos rechazaron funciones para las que no están suficientemente preparados. Posse, combativo y frontal como es, aceptó el desafío en el acto.
La decisión se tomó en una reunión de Macri con tres personas (Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña y Jaime Durán Barba), sin consultar con nadie más. Fue una decisión express , contaron en el gobierno porteño. Posse dijo que sí no bien lo llamaron por teléfono. La consecuencia, que nadie pudo advertirle al jefe del gobierno porteño, consiste en un enfrentamiento monumental con todos los partidos opositores y con los gremios docentes, que amenazan con hacerle la vida imposible al nuevo ministro. El influyente consultor Durán Barba le aconsejó a Macri que ni siquiera pensara en dar marcha atrás.
Soy como un imán para el griterío , trataba de atemperar Macri el viernes. Dos conclusiones son, no obstante, inevitables. Una: hay un sistema de toma de decisiones en el macrismo que está en crisis y que se refiere a cierto encierro del líder porteño. Nadie quiere decirle que no a Macri , confesó un alto funcionario capitalino.
La otra conclusión: Duhalde se enteró de la designación de su amigo Posse cuando éste ya había aceptado el cargo. No hubo acuerdo previo del ex presidente ni pudo haberlo: el flamante ministro aceptó de inmediato y sin condiciones. Luego, Posse habló con Duhalde, que estaba en el exterior, para contarle la novedad. La tensa relación entre Duhalde y Macri (más por decisión de Duhalde que de Macri) está igual que antes.
Sólo Aníbal Fernández corrió en ayuda de Macri, como suele hacerlo siempre: es suficiente que el jefe de Gabinete critique una decisión del jefe capitalino para que gran parte de la sociedad se vaya con éste. El ministro y su jefe, Kirchner, socorren cuando intentan hundir y provocan la compasión cuando buscan el repudio del enemigo. El kirchnerismo es así y nunca aprendió otra lección.
Scioli tiene problemas mucho más graves que Macri; debe vérselas con conflictos mayores que los que engendran un espía descarriado o un intelectual distraído. Imposibilitado de distanciarse de Kirchner, como se lo aconsejan todos los políticos a los que consulta, el gobernador decidió buscar un consuelo en la esperanza de que el ex presidente termine ungiéndolo como candidato propio en las presidenciales de 2011. Es una ficción más que un proyecto: Kirchner no podrá ser candidato ni podrá convertirse en hacedor de presidentes. Las encuestas le son cada vez más hostiles.
La inseguridad le muerde los talones al gobernador. Anduvo ofreciendo el cargo de ministro de Seguridad y lo único que consiguió hasta ahora es debilitarlo a Carlos Stornelli, actual ministro. Testimonios inmejorables aseguran que de algunos ofrecimientos participó, como hombre de consulta de Scioli, Mario Montoto, un ex dirigente montonero y actual empresario próspero vinculado al negocio de la venta de armas, entre otras cosas. El plan de Scioli y de su asesor ad honórem se respaldaría en un acuerdo con la policía bonaerense para establecer qué delitos deberán combatirse. Algunos viejos y conocidos comisarios de la bonaerense ayudaron a escribir ese plan.
El caso de la familia Pomar es patético. La peor de las hipótesis es que las cosas hayan sido como dicen que fueron. La policía no pudo encontrar durante 25 días los cuerpos muertos de cuatro personas víctimas de un accidente. ¿Qué podría esperarse de la policía en casos de víctimas del delito? Gran parte de las confabulaciones que la gente común construye sobre el caso de los Pomar se debe también a la necesidad de que exista una conspiración, porque la verdad, pura y dura, significa una insoportable sensación de indefensión.
Otro caso dramático es el de los desarmaderos de autos, donde van a parar los automóviles robados. Es el delito más frecuente y que más muertes provoca. Los robos son perpetrados por jóvenes que consumen alguna droga. Los desarmaderos pagan 2000 pesos por los autos pequeños y 4000 por los grandes. Nada; ese dinero sólo sirve para el consumo compulsivo de estupefacientes.
La agencia tributaria bonaerense se mueve con fotografías satelitales para descubrir hasta piletas de natación que no fueron declaradas. ¿Por qué no puede servir ese sistema para detectar los desarmaderos? ¿Hay o no hay vocación para cortar con un negocio que está dejando demasiadas muertes, tan injustas como innecesarias?
La presidencia es siempre el tramo final de un proyecto político y de una gestión competente. La excluyente obsesión presidencial es, por el contrario, un camino hacia ninguna parte.
 
 El cronograma de un final anunciado
Por Mariano Grondona.13.12.09
La cuenta regresiva del poder kirchnerista ha comenzado. El jueves 3 de este mes, la oposición tomó el control de las comisiones del nuevo Congreso. El jueves 10, el nuevo Congreso se constituyó formalmente, dejando al kirchnerismo en minoría. Pero ambas fechas, acompañadas por la importante manifiestación "del campo y la ciudad" que tuvo lugar en el Rosedal este último jueves, no son definitivas porque todas ellas forman parte de una serie de pasos que comenzaron antes de ellas y que culminarán después de ellas. Estamos, por lo tanto, en medio de una secuencia de acontecimientos que marcaron y que marcarán las fases de un único proceso: la exaltación seguida por la degradación del poder absoluto de Néstor Kirchner a partir del punto en el que este proceso nació hasta alcanzar su apogeo y en dirección del punto final en donde acabará. Conviene ordenar por ello esta secuencia cuya duración será finalmente de ocho años y seis meses y medio, desde el 25 mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2011.
El 25 de mayo de 2003, Kirchner asumió el poder. El 10 de diciembre de 2007, cuando Cristina Kirchner sucedió a su marido gracias a una elección en la que había obtenido el 46 por ciento de los votos, marcó el apogeo del kirchnerismo. Pero el 17 de julio de 2008, cuando el Senado rechazó la famosa resolución 125 gracias al voto de 36 senadores y al desempate del vicepresidente Cobos, comenzó la declinación del poder kirchnerista. Mientras el apogeo de los Kirchner duró algo más de cinco años, así, su declinación promete prolongarse por algo más de tres años, hasta el fin del período presidencial de Cristina.
El 28 de junio de 2009, la declinación de los Kirchner se acentuó cuando perdieron ampliamente las elecciones parlamentarias y el caudal de sus votos retrocedió del 46 al 25 por ciento. Pero incluso antes de aquella fecha comenzó la enconada resistencia de Kirchner al vuelco adverso del electorado que ya se preveía, mediante medidas como el adelantamiento de las elecciones y las famosas "candidaturas testimoniales" que buscaban recuperar con ayuda de la popularidad de gobernadores e intendentes el apoyo que el matrimonio presidencial estaba perdiendo. Entre junio y diciembre de este año pudimos asistir a la breve e intensa campaña de los perdedores para apurar en el viejo Congreso una serie de leyes que ya no podrían obtener en el nuevo. Y así fue como llegamos al 3 y al 10 de diciembre, que contemplaron el acceso al Poder Legislativo de la oposición victoriosa en los comicios de junio.
 
En la nueva estación
En esta estación es donde ahora nos hallamos. A lo largo de 2010 la oposición, que dominará el Congreso, logrará probablemente la aprobación de nuevas leyes mediante las cuales espera sustituir el falseamiento de los datos económicos del moribundo Indec por un nuevo instituto de estadística y censos que resulte creíble, acabar con el cepo al que ha sometido el Consejo de la Magistratura a la independencia de los jueces e ir arrebatándole a Kirchner el manejo arbitrario de la "caja" fiscal que le había permitido someter hasta ahora a las autonomías provinciales.
El segundo domingo de agosto de 2011, sólo dos meses y medio antes de la próxima elección presidencial, habrá elecciones internas y abiertas dentro de los partidos, destacándose entre ellas "la madre de todas las batallas" por el control del justicialismo en el Gran Buenos Aires que librarán lo que quede para entonces del kirchnerismo y el resurgente "peronismo federal", que ya lo venció en junio de este año. El cuarto domingo de octubre de 2011 tendrán lugar los comicios presidenciales y el 10 de diciembre de 2011 jurará, finalmente, el nuevo presidente. Pero no habría que ignorar en este recuento que recién en esta última fecha asumirá el primer Congreso que expresará tanto el humor de 2009 como el humor de 2011, dejando atrás al "nuevo Congreso" que acaba de asumir y que, al contrario del que tendremos en 2011, sólo expresa "parte" del pronunciamiento electoral del 28 de junio, ya que todavía subsiste en la mitad de la Cámara de Diputados y en los dos tercios del Senado el humor kirchnerista de 2007, el residuo final de un tiempo pasado cuyos efectos todavía subsistirán parcialmente en los dos años que correrán entre hoy y 2011.
El proceso de exaltación y de degradación del kirchnerismo abarca, por lo visto nueve fases de 2003 al 2011, que marcan como en un electrocardiograma las idas y venidas del intento del matrimonio Kirchner de quedarse con todo para terminar en nada, dos fases "ascendentes" de 2003 a 2007 y siete fases gradualmente "descendentes" de 2008 hasta su agotamiento en 2011, cuando la república democrática cuyo ideal concibieron nuestros mayores a partir de 1853, y cuyo eclipse se hizo presente a partir de 1930, vuelva a brillar.
De abajo arriba
Este proceso de exaltación y degradación del poder kirchnerista, que parece desordenado, responde sin embargo a la lógica democrática. ¿Quién manda, en efecto, en la democracia? Manda el pueblo. Cuando una minoría que había obtenido una mayoría como la que benefició a los Kirchner entre 2003 y 2007 se empeña en encerrarse en sí misma, tarde o temprano el pueblo recupera el ejercicio de su soberanía , ese poder que está "sobre" todos los demás. Y si el vuelco del pueblo terminó por manifestarse en forma contundente en los comicios de 2009 y promete consolidarse de aquí a dos años, lo que sorprende ahora es que los Kirchner, en vez de inclinarse democráticamente ante el nuevo humor del pueblo, se hayan empeñado en resistirlo mediante una sucesión de recursos desesperados a la que piensa sumar el veto, legalmente posible pero políticamente inviable. Otros países, como Uruguay, Brasil y Chile, que vota hoy, no han exhibido este tipo de enconada resistencia antidemocrática que caracterizó a los Kirchner. Si hacemos el esfuerzo de mirar las cosas desde el ángulo de ellos, sin embargo, ¿podían hacer otra cosa?
Si bien su obcecación desde el poder que todavía tenían sorprendió a muchos, ella era, en cierto modo, previsible. Lo era, por lo pronto, si tomábamos en cuenta su propia vocación autoritaria. Pero debe reconocerse también que si se hubieran plegado al nuevo humor de los argentinos, y habida cuenta de que este drástico cambio de humor había sido de su exclusiva factura, probablemente ese descenso de la cumbre del poder, que no han podido evitar pese a sus ardides, igualmente se habría producido. A los presidentes en situación terminal se los llama "patos rengos". Vista su percepción del poder como un juego a todo o nada, también parece lógico pensar que la apertura al diálogo al que la oposición los invitaba no habría podido evitar la catástrofe política a la que ahora se asoman. Quizá por eso los Kirchner no se animaron a dialogar ni a ceder desde su nueva posición minoritaria, temiendo que esto fuera interpretado como un signo de debilidad. En medio de una cultura política inclinada a la obsecuencia ante los vencedores y a la traición a los vencidos, ¿tenían acaso los Kirchner otra salida que la que terminaron por escoger sin resultados?
Así como en la cruenta historia que Shakespeare inmortalizó al describir la aciaga suerte de lord y lady Macbeth, el lector atento puede prever desde su mullido sillón la tragedia que inexorablemente se avecinaba, los argentinos hemos podido apreciar, aunque ya no desde un mullido sillón sino en un país asolado por la insolente ambición de sus émulos actuales, que lo que finalmente ha estallado entre nosotros no es una tragedia exclusivamente shakespeariana sino una tragedia bien argentina.


 El costo del factor Kirchner
Joaquín Morales Solá - LA NACION 12.12.09
José Scioli era el funcionario encargado, entre otras misiones clave de la administración bonaerense, del seguimiento de las encuestas sobre la imagen de su hermano. Ya sea porque afinó su sensibilidad política en los últimos tiempos o porque prevaleció el natural afecto por su hermano, lo cierto es que este Scioli fue el primero en advertir que el otro, Daniel, se derrumbaba en la misma medida que seguía ciegamente cualquier estrategia de Néstor Kirchner. José Scioli luchó hasta el último minuto, por ejemplo, para que Daniel no se convirtiera, en las elecciones de junio, en el único gobernador peronista que aceptó esa exótica estrategia del ex presidente que consistió en crear candidaturas virtuales. No logró nada. Daniel Scioli quedó inscripto así entre los políticos que testimonian su lealtad a un líder, pero no a la sociedad que los votó.
Otro problema que advirtió José Scioli es que la reforma política bonaerense había transparentado una noticia grave: los barones del conurbano no quieren compartir su suerte con Kirchner. Y Daniel Scioli los obligó a hacer lo que no querían.
Sin embargo, el problema del gobernador no es su hermano, que ayer debió ser bajado de un acto que organiza para el lunes el kirchnerismo crítico. Uno de los organizadores, Alberto Fernández, tuvo que recordarle a José que, le guste o no, su hermano sigue siendo gobernador.
El problema crucial de Daniel Scioli es el laberinto en el que él mismo se metió: la provincia tiene crecientes conflictos financieros, Kirchner puede ayudarlo cada vez menos y el gobernador no junta coraje (y nunca pudo juntarlo) para tomar distancia del ex presidente.
Tampoco Kirchner tiene la culpa de todo. Sólo empuja al gobernador con notable eficiencia en la mutua caída en las encuestas. Los otros asuntos que afectan a Scioli son errores propios. ¿Qué experiencia como sanitarista tenía Claudio Zin, un divulgador televisivo de la medicina básica, para ser ministro de Salud? ¿Qué experiencia acreditaba como funcionario público?
Por acción o por omisión, la cartera de Zin quedó enredada en la investigación judicial por la producción y tráfico de efedrina. Zin no hizo ningún aporte valioso, que se sepa al menos, a la solución de los conflictos reales de la salud. La fama tiene sólo el efecto inicial de un resplandor. Nada más.
 
Con todo, el peor lodazal en el que chapucea el gobernador es el de la inseguridad. Muertes inútiles, robos a mansalva, accidentados perdidos entre pastizales durante semanas. La lista es inagotable. Agobiado, Daniel Scioli trató en los últimos tiempos de buscar un reemplazante para el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, con el programa en la mano de un acuerdo político con la difícil policía bonaerense.
Es cierto que la crisis de inseguridad no se resuelve echando todos los días a un comisario y que la responsabilidad es más que nada política. Pero otra cosa son las soluciones como manotazos de desesperados, que sólo profundizarían el reino del delito.
El próximo año amenaza con ser atroz para los números fiscales de Buenos Aires. Un ministro bonaerense respiró aliviado hace pocos días porque se enteró de que la provincia conseguía dinero para los sueldos de diciembre. ¿Y enero? Tierra incógnita.
Esa perspectiva pegotea a Scioli cada vez más a Kirchner. Pero Kirchner podrá ayudar sólo con unos pocos calmantes para tantos dolores. Es la idea que José Scioli intentó en vano trasmitir a su hermano en los últimos tiempos: que Kirchner pague la penuria económica. Ayer dijo basta.
 
 
 Proveedores denuncian grave desabastecimiento 
                        en los hospitales, por falta de pago      
 
La deuda que el Estado bonaerense mantiene con empresas proveedoras de insumos y servicios está afectando seriamente la actividad en los hospitales públicos de la Provincia, donde ya es notoria la falta de materiales básicos que hace que, por ejemplo, se deban reprogramar cirugías. Así lo denunciaron desde la Federación de Mayoristas y Proveedores del Estado bonaerense (Femape), que agrupa a 3.500 empresas, entre ellas las que proveen insumos a los 77 hospitales públicos de la Provincia, donde la crisis por la falta de pago "ya se hace sentir con fuerza", subrayan.
La Provincia mantiene atrasos en el pago de bienes y servicios con unas 1.500 empresas, sobre un total de 3.500 firmas proveedoras del Estado, que van de los 180 a los 360 días, según datos de las cámaras que agrupan al sector. Y en ese marco se incluyó en el Presupuesto provincial del 2010 una autorización para la emisión de un bono con el que se pagarían esas deudas. Y la instrumentación de ese mecanismo fue anunciada a principios de mes por el ministro de Economía, Alejandro Arlía, a los directivos de Femape, quienes respondieron que las empresas "necesitan dinero más allá de cualquier bono".
Ahora -y sin que se haya puesto en práctica la efectiva emisión del bonos-, los proveedores hacen foco en la situación de los hospitales donde, dicen, la imposibilidad de cobrar hace que las empresas ya no puedan seguir entregando insumos.
"Proveedores que venden insumos importados para la salud nos dicen que ya no tienen dinero para sacar la mercadería del puerto porque el Estado les debe facturas de nueve meses. Y los distribuidores tampoco pueden hacerlo porque las marcas se niegan a darles crédito para que puedan seguir retirando mercadería", detalló el titular de Femape, Daniel Amato.
"Acá no hay una medida de fuerza por parte de los proveedores ni la intención de cortar servicios. La imposibilidad de cobrar hace que las empresas no puedan seguir trabajando. Ya no dan más, porque no tienen manera de convencer a sus propios proveedores", agregó.
Los problemas de abastecimiento, detallan, abarcan tubos de oxígeno, reactivos de laboratorio, comida, servicio de electromedicina, prótesis y medicamentos, entre otros. "El caso del ministerio de Salud es uno de los más críticos debido a que adeuda facturas de los primeros meses del año", dicen los proveedores.
Desde el ministerio, por su parte, informaron ayer que "se está trabajando para lograr destrabar los pagos" a proveedores, aunque afirmaron que "no se registra ninguna clase de queja de usuarios por falta de prestaciones ni por falta de insumos".
Según los mayoristas, la crisis también ha alcanzado al IOMA, que adeuda a las proveedoras de implantes unos 100 millones de pesos por facturas de de junio en adelante.
Fuente: Notibonaerense.com
 
 Un intendente recurrirá a la Justicia 
               por atrasos en obras            
El jefe comunal de Tandil, Miguel Lunghi, anticipó esa medida y denunció "presiones políticas"
 
El intendente de Tandil, Miguel Lunghi, anunció ayer que recurrirá a la Justicia para iniciar acciones contra el gobierno nacional por el atraso en la ejecución de casas populares del Plan Federal de Viviendas lanzado por la presidencia de la Nación; una situación que, dijo, obedece a motivos políticos y a su decisión de no "pasarse al kirchnerismo", según señaló.
 
El anuncio fue formulado por el propio jefe comunal -que milita en las filas del radicalismo-, en declaraciones periodísticas en las que además denunció que la administración de Cristina Kirchner "está ejerciendo una represión política".
El disparador de la polémica fue el retraso que se viene registrando en la ejecución y adjudicación de unas 200 viviendas que empezaron a construirse en un barrio popular conocido como "La Movediza" de esa ciudad. Días atrás, una cien familias de bajos recursos acompañadas por movimientos sociales ocuparon esas viviendas inconclusas y los terrenos destinados a la construcción de otras casas en esa zona.
La ocupación de las obras y de las tierras destinadas a las nuevas viviendas generó la inmediata reacción de Lunghi, quien dijo que denunciará al gobierno nacional ante la Justicia por "discriminación" y afirmó que el retraso en la ejecución del plan -que se sustenta con fondos del gobierno nacional- obedece a su resistencia a sumarse a las filas del kirchnerismo.
"Ahora comentan que estuve cerca de Kirchner o lejos de él, que tiro la pelota para arriba. Me pidieron dos veces que me pasara al kirchnerismo y dije absolutamente que no lo iba a hacer nunca", dijo ayer el jefe comunal.
 
LOS FONDOS DE LA POLEMICA
Sobre el retraso en los fondos, Lunghi detalló que el gobierno nacional "firmó el contrato en la Casa Rosada y se comprometió con 16 millones de pesos, pero pagó sólo dos certificados (de las obras). Tuve que hablar con un senador de Benito Juárez para que se moviera y cuando se enteraron de que habían salido (esos fondos) casi le arrancan la cabeza. Luego cortaron los pagos de los otros tres certificados sin motivo, porque la empresa cumplía en tiempo y forma".
 
En ese marco, denunció que poco antes de un acto realizado en el barrio mencionado para la adjudicación de un pequeño número de viviendas, desde la secretaría General de la Presidencia le exigieron que en su discurso mencionara "que el próximo presidente de la Nación iba a ser pingüino o pingüina", en alusión a Néstor y Cristina Kirchner.
"Les dije que sólo iba a agradecer en nombre del pueblo de Tandil que el ícono de la ciudad -la piedra movediza- estuviera nuevamente en el lugar, de donde se había caído hacía 94 años", agregó Lunghi, quien respecto de la ocupación de las casas de la Movediza, dijo que "hay una movida política de varios grupos, subidos a una necesidad cierta de gente humilde que no tiene trabajo, vive en la pobreza y necesita una casa".
En ese contexto, reiteró que "vamos a tratar de encontrarle una solución y no voy a hacer denuncia para un desalojo bajo ningún punto de vista, porque no creo en la represión y no soy represor".

 Desacuerdos innecesarios en Montevideo
Joaquín Morales Solá
LA NACION- 10 de diciembre de 2009 |
 
En una sola cosa, tal vez, Cristina Kirchner tiene una política diferente de la de su marido. La Presidenta es más sincera en sus alianzas internacionales, porque es evidente que le gusta ese conglomerado de países que lidera el proyecto populista autoritario de Hugo Chávez más que cualquier otra experiencia democrática de la región. Néstor Kirchner sentía lo mismo que Cristina, pero lo disimulaba mucho mejor.
La solemne reunión del Mercosur en Montevideo, anteayer, fue un fracaso. La presidenta argentina le cantó sus cuarenta verdades en la cara a Lula, se diferenció de Chile por la crisis hondureña y complicó a la alianza gobernante uruguaya en su personal cruzada contra los medios de comunicación. El motivo de la reunión empeora aún más las cosas: la Argentina asumió en ese acto la presidencia pro témpore del Mercosur. Cristina Kirchner tiene una vocación innata para la docencia, pero no está bien que les dicte clases a otros líderes que son tan presidentes como ella.
La relación entre Brasil y la Argentina se tensó desde que las cuestiones comerciales cayeron en manos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. No hay una política previsible por parte de la Argentina ni existen acuerdos que sean cumplidos. Moreno es quien ordena bajar o subir las persianas de la Aduana en una notable profundización del proteccionismo argentino. Se llegó al absurdo de que las ropas brasileñas de verano son liberadas en invierno por la aduana local. O viceversa.
 
Brasil sigue siendo el principal socio comercial de la Argentina; el regreso brasileño al crecimiento económico fue uno de los factores que ayudaron al país a superar, embrionariamente aún, la crisis internacional. Permitió, entre otras cosas, que la industria automotriz argentina iniciara rápidamente un proceso de reactivación.
Sin embargo, los desacuerdos son probables y previsibles en un intercambio tan intenso. El problema reside, otra vez, en las formas. No era una reunión formal de presidentes el escenario ideal para que la presidenta argentina le lanzara reproches indirectos a Brasil. Cristina sabe, además, que le hablaba a un hombre, como Lula, que nunca pediría derecho de réplica. La presidenta argentina tiene una natural inclinación por zamarrear a los que están condenados a guardar silencio.
Distancia con Brasil, entonces. Resulta, no obstante, que en ese mismo acto la Argentina se diferenció también notablemente de Chile, de Colombia y de Perú. El motivo es la crisis política e institucional en Honduras. La administración de Barack Obama, acompañada por varios países latinoamericanos, decidió reconocer la elección hondureña que proclamó a Porfirio Lobos como presidente electo. Brasil y la Argentina se niegan a hacerlo.
Una elección convocada por un gobierno golpista no es la solución ideal, sin duda. Pero ¿quién tiene una solución mejor para resolver el conflicto del país centroamericano? ¿Cuál es esa solución? Llama la atención la inflexibilidad de la históricamente flexible política exterior brasileña, pero la Argentina ya tiene suficiente con sus propias intransigencias. El órdago latinoamericano contra cualquier solución que no incluya al depuesto Manuel Zelaya fue armado por Chávez. Brasil no quiere ese liderazgo en poder del presidente venezolano. ¿Qué tiene que ver la Argentina en esos enredos ajenos? Nada. ¿Para qué profundizar entonces la distancia que ya existe con la administración de Obama?
Al fin y al cabo, ninguna retórica latinoamericana (y menos la argentina) ha sido objetiva con el caso de Honduras. Allí hubo un presidente democrático, Zelaya, que caminaba derecho a un autogolpe mediante una clara violación de la Constitución de su país. Le ganó de mano un golpista hecho y derecho, el actual presidente de facto Roberto Micheletti, que derribó a Zelaya en una noche propia de hace cuatro décadas. Eran dos políticos que competían por quién violaba mejor la Constitución. ¿Cómo se sale del laberinto hondureño? No hay fórmulas perfectas, pero seguramente no será agrietando aún más la región. No es un consejo aceptable para Cristina Kirchner, que adora las grietas ideológicas.
En ese martes uruguayo de errores y desproporciones, la presidenta argentina felicitó al presidente electo de Uruguay, José Mujica, porque le había ganado al "bombardeo mediático". Mujica nunca fue ni se sintió víctima de los medios, que en gran medida lo apoyaron en Uruguay, salvo alguna civilizada excepción. Tampoco el gobierno de Tabaré Vázquez, del que Mujica es sucesor partidario, tuvo una relación crispada con el periodismo. Registró momentos mejores o peores en su, por lo general, correcta relación con la prensa. Punto. ¿De dónde sacó la presidenta argentina la imagen de un Mujica bombardeado por los medios?
 
Sin duda, lo que menos les gusta a los progresistas uruguayos, sea Tabaré Vázquez o el propio Mujica, son las comparaciones con los Kirchner. Cristina Kirchner cometió un grave equívoco cuando trasladó a Montevideo su pelea personal y agresiva contra el periodismo de cualquier origen y extracción. Salvo el periodismo adscripto al kirchnerismo, desde ya.
Esa carencia de matices en la política internacional está inscribiendo de hecho al gobierno argentino más en el lote de países como Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia. Pruebas: no hay recuerdo posible de un discurso de Cristina Kirchner que le haya marcado claras diferencias a Chávez.
En los hechos, la Argentina mantiene una posición distinta de Venezuela con respecto al gobierno teocrático de Irán, que es mucho más grave que cualquier discordia comercial con Brasil. Pero la presidenta argentina nunca lo dijo públicamente; siempre es escudó en el derecho de cada país a tomar decisiones soberanas.
Ayer, en Buenos Aires, la recepción oficial a Chávez estuvo marcada por la afinidad que proclama el caudillo de Caracas y que Cristina no desmiente. Esa cordial convivencia coincidió con simultáneas, diversas y públicas distancias con Brasil, Chile y Uruguay. Los hechos, tal como fueron, son suficientes para dibujar el definitivo cuadro de las alianzas kirchneristas


 El poder de la calle
Por Mariano Grondona
La Nación.Miércoles 9 de diciembre de 2009
Según la Constitución hay tres poderes, pero nuestra inestabilidad institucional ha permitido la presencia decisiva de otros poderes. El poder militar irrumpió en 1930 y se convirtió en dominante por más de medio siglo hasta retroceder abruptamente en 1983. El poder sindical nació en 1945 y todavía subsiste. Cuando cambia el humor del pueblo, hablamos del "poder electoral". La prensa no es, como se ha dicho, un "cuarto poder", ya que se dispersa a través del pluralismo comunicacional. Pero hay otro poder que, a la inversa del poder militar, no ha hecho más que crecer desde 2001: el poder de la calle.
Desde el ágora ateniense hasta el foro romano, en los países de clima templado y amplios espacios abiertos el poder de la calle ha estado una y otra vez presente. Amantes de los espacios cerrados, los anglosajones lo detestan. Ignorarlo fue el gran pecado cultural del general Galtieri en los albores de la guerra de las Malvinas, cuando pretendió impresionar al secretario de Estado Haig llenando la Plaza de Mayo y consiguiendo el efecto contrario. Contradictorio hacia afuera, no por eso el poder de la calle ha dejado de pesar decisivamente hacia adentro en un país latino como el nuestro. Su máxima expresión fue el golpe de Estado cruento aunque no militar de diciembre de 2001, que precipitó la caída del presidente De la Rúa.
La alocada ambición de Néstor Kirchner alteró radicalmente nuestro esquema de poder desde 2003, cuando por seis años exaltó fuera de toda medida a la Casa Rosada por encima del Congreso y de la Corte Suprema, aliándose en cambio al poder sindical de Hugo Moyano que aún le sirve de sustento. Hasta el 28 de junio de este año, la gravitación de Kirchner consistía en la exaltación de dos poderes, el Ejecutivo y el sindical, en la sumisión de los poderes Legislativo y Judicial y en la destrucción de las Fuerzas Armadas.
El 28 de junio de este año, y con un sentido adverso a Kirchner, volvió a escena el poder electoral. Diversos signos como la prisión del sindicalista Juan José Zanola, acusado del más horrible de los crímenes que es la venta de remedios falsos a enfermos terminales, mostraron el posible retorno del Poder Judicial contra la corrupción sindical que se atribuye a Moyano y los suyos. El jueves 3 pasado, el Congreso volvió a su lugar.
Privado de la acumulación de poderes que había logrado hasta 2009, Kirchner pretende aferrarse ahora a los pocos poderes que le quedan. Por eso quiso lanzar a las calles a sus masas clientelares para recuperar, al menos, el poder de la calle. ¿Lo está logrando? La pregunta es válida porque, también atraídas por la "caja" que aún retiene el ex presidente, otras masas igualmente hambrientas por el angustioso aumento de la pobreza se han lanzado a las calles pero ya no alineadas con Kirchner sino contra él. Por un camino o por el otro, ¿vuelve entonces el país al orden republicano de los tres poderes?
 
 El espectro que frena los recelos opositores
Joaquín Morales Solá
LA NACION-9 de diciembre de 2009 |
Quizás no les haya gustado lo que vieron de ellos mismos en las páginas de los diarios. Sea por eso o porque despertaron a una realidad que está a dos años de la próxima elección presidencial, lo cierto es que las franjas opositoras parlamentarias recuperaron el diálogo en las últimas horas.
Elisa Carrió dijo que en adelante podrá ser llamada "Lilita de los Acuerdos" y hasta puso paños fríos en sus primeras tensiones con el presidente del radicalismo, Ernesto Sanz. Felipe Solá espera a Eduardo Duhalde para proponerle unificar los fragmentados bloques del peronismo disidente en Diputados. Oscar Aguad trabaja un acuerdo rápido entre los opositores para definir las comisiones bicamerales de control del Gobierno. "La oposición tiene que volver rápidamente al espíritu del jueves último", dijo el jefe del bloque radical.
Tres conclusiones son fácilmente perceptibles. La primera de ellas (y quizás la más importante) es que los dirigentes argentinos regresaron, después de mucho tiempo, al más elemental ejercicio de la política, que consiste en conversar. Los políticos argentinos no dialogaron prácticamente durante una década. Sin embargo, el encierro de la política en compartimentos infranqueables se dio sobre todo durante las dos administraciones Kirchner.
Las pasadas elecciones de junio crearon un damero parlamentario que obliga a oficialistas y opositores a una negociación constante. Obliga, incluso, al Gobierno. El oficialismo quiso huir de esa encerrona el jueves pasado, cuando el diputado Kirchner ordenó romper acuerdos que habían costado varios días. No pudo; corría el riesgo de que la oposición barriera al kirchnerismo de los puestos clave en Diputados. En las últimas horas, el presidente de esa cámara, Eduardo Fellner, les hizo llegar a los principales líderes opositores la propuesta de una negociación para fijar nuevas reglas de juego.
"No podemos estar en guerra permanente", les deslizó Fellner. Todos suponen que Fellner no actúa solo y que cuenta, por lo tanto, con la autorización de Kirchner. Es probable que sea así. Pero ¿qué garantías de perseverancia ofrece el ex presidente? ¿Acaso no fue él quien autorizó las negociaciones y los acuerdos de la semana pasada y luego los rompió? La relación del oficialismo con la oposición caminará siempre por ese camino receloso y prevenido, porque todos (y Kirchner es el primero) están aprendiendo a cohabitar en el poder.
 
Diferencia visible
La segunda conclusión es que hay una diferencia visible entre la reunificación radical y la atomización del peronismo disidente. "Los radicales tienen más vocación de poder que nosotros", estalló ayer Felipe Solá. Llegó a ese resumen cuando descubrió por qué los radicales tienen un numeroso bloque de 44 diputados. Sucedió que el viejo cobismo volvió al tronco partidario.
El peronismo disidente tiene un bloque de 29 diputados liderados por Solá, pero hay otros: seis diputados que responden a la diputada Graciela Camaño; dos que lidera el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y dos monobloques del peronismo salteño. Solá cree que detrás de tal fragmentación está Duhalde, ya sea por acción o por omisión. Está elaborando un plan para proponerle al ex presidente que dentro de un año decidan las candidaturas presidenciales del peronismo antikirchnerista mediante un sistema de cotejo de encuestas. Le pedirá a cambio que contribuya a reunificar el peronismo disidente entre los diputados. El liderazgo peronista está en discusión.
 
Liderazgos fuertes
El no peronismo cuenta, en cambio, con liderazgos fuertes, como los de Julio Cobos, Carrió y el propio Sanz. "Cobos debe entender que el enemigo es Kirchner, no yo", dispara Carrió. Sin embargo, la líder opositora invitó al diálogo permanente a Aguad (con el que tuvo un fuerte roce en la reunión del jueves pasado), a Solá y al propio Gobierno. El problema más inminente que ven ellos es el de un Poder Ejecutivo vetando a diestra y siniestra todo lo que decida el Congreso. Incluida Carrió, todos quieren evitar una situación de enorme crisis institucional, política y social.
Carrió y Sanz hicieron las paces en público luego de un intercambio de reproches. Carrió teme que la reunificación radical termine entregándole ese partido a Cobos. Sanz aseguró públicamente que él será neutral y que los precandidatos presidenciales deberán competir en internas abiertas y obligatorias en agosto de 2011. El presidente del radicalismo sólo se acercó a Cobos cuando éste tomó distancia de los Kirchner. A su vez, Carrió ha dicho que su partido decidirá sólo en marzo de 2011 con quiénes hará alianzas. Discusión terminada. Los dos trasladaron la solución de los problemas internos actuales hasta bien entrado 2011.
La tercera conclusión es que los opositores descubrieron que, en efecto, falta mucho hasta 2011. Dos años de política argentina se pueden parecer demasiado a la eternidad.
Inmediatamente después del triunfo parlamentario opositor del jueves pasado, la conquista del poder parecía estar para los líderes antikirchneristas a la vuelta de la próxima esquina. No es así. No sólo faltan dos años; también gobierna un grupo político capaz de mandar y de controlar la administración con los pequeños trozos de poder que le quedan después del derrumbe.
 
Los opositores han establecido en las últimas horas que una tarea pendiente es la conformación de las comisiones bicamerales, que son las de control del Gobierno. Una de ellas es la que supervisa los decretos de necesidad y urgencia. Esa comisión está en condiciones de rechazar o de aprobar tales decretos; es decir, puede convertirlos en papel mojado.
La oposición sostiene que la integración de esa comisión concluirá el 10 de diciembre y que deberá nombrarse otra que respete la actual relación de fuerzas parlamentaria. El oficialismo se resiste, porque quiere preservar su actual mayoría en esa comisión.
Esas son las cosas que frenan en seco los recreos internistas de los opositores y los devuelven frente al espectro de Kirchner. Es el mejor remedio para amarrarlos de nuevo.

Para leer con atención:
 LA PARADOJA SOCIAL ARGENTA
Nos cansamos de escuchar diariamente que ‘hay que volver a los valores que tuvimos como sociedad’.Quiera Dios que se pueda y pronto, porque el texto que abajo incluimos nos da una cachetada en pleno rostro a quienes fuimos formados en valores de respeto, e importancia de un trabajo digno, Se trata de una composición escolar de un alumno de EGB2 que fue publicada por el diario ‘Norte’ de Resistencia, Chaco en una de sus ediciones. Lamentablemente, el tema no es ‘La Vaca’… Cabe mencionar que fue enviada al medio gráfico por la Directora de la Escuela de Quitilipi, Sra. Belén Alvarez-
De lo que estamos seguros quienes respetamos la doctrina Justicialista, es de que ‘no es esta la Justicia Social de la Que Hablaban Peron yEvita’.
Ojalá estemos a tiempo de que nuestros pibes tengan ‘mejores sueños’!
 
Tema: QUE ES LA JUSTICIA SOCIAL ?
 
“La maestra nos dio como tarea hacer una redacción con este título.
Yo descubrí que la Justicia Social es la mejor ayuda para los pobres y permite a las personas vivir sin trabajar. No me resultó muy difícil por que es el caso de mi familia y otros vecinos.
En casa estamos todos muy contentos, el único que está enojado es mi abuelo que protesta por que cree que así no se levantará el país. El sale a cortar pasto en los otros barrios, limpia jardines y arregla bicicletas. Dice que eso es ganarse la vida, pero mis padres se ríen y piensan que él está fuera de onda.
Antes vivíamos en la casa de mi abuelo, que es grande pero algo vieja. Papá se ocupaba de mecánico y mi mamá vivía quejándose, porque además de trabajar para su patrona, también tenía que lavar las ropas y las camisas engrasadas de papá. Mi hermana cocinaba, mi hermano era cadete y yo hacía los mandados. Siempre íbamos a la escuela porque mi abuelo le dijo a mi papá que si no nos mandaba, teníamos que irnos de su casa.
Ocurrió que una tarde llegaron unas señoras que parecían maestras, pero no eran. Mi papá no quiso atenderlas y hablaron con mi mamá.
Le dejaron unos papeles. Durante la cena mi mamá dijo que el tema era la Justicia Social y contó lo lindo que sería porque nos darían una vivienda nueva y gratis. Mi papá se rió y mi abuelo se quedó muy pensativo. Al final papá fue a firmar los papeles. Y era cierto!!!.
 Cuando inauguraron el barrio nos fueron a buscar en un colectivo.
Conocimos al gobernador y otros altos funcionarios. La casita es increíble: tiene baño, cocina, canillas con agua y focos por todas partes. Aplaudimos tanto porque también dijeron que no tendríamos que pagar impuestos ni agua ni luz. Otro día volvieron las mujeres con más papeles. Mi mamá se ocupó de sacar fotocopias de todos los documentos de la familia. Al tiempo las señoras le vinieron a mostrar la lista y le dijeron que tenía que ir a cobrar como Jefa de Hogar.
También llegaron unos muchachos y le mostraron otra lista para ir a retirar las mercaderías de los galpones.
Después mi papa se fue a una reunión del barrio y consiguieron un comedor donde vamos todos los chicos y también traemos una ollita a nombre de mi abuelo, pero él no sabe nada, que si no arma un lío bárbaro. Ayer inauguraron una sala para tener remedios gratis. Mi mamá esta muy contenta, ya no tiene que ir a lavar la ropa y mi papá ya no le trae camisas engrasadas porque aceptó ser el referente del barrio y cobra un plan. Le prometieron que si ganamos la intendencia lo pasaran a contrato seguro.
Tiene que repartir los papeles, hacer las listas y ayudar en los actos.
Mi hermano mayor se hizo piquetero, le dan ropa y le pagan doble cuando hace turno noche.
Cuando sea mayor de edad le darán un plan. Mi hermana y yo cobramos la beca escolar, aunque este año fuimos poco a la escuela por los paros y porque faltamos por las manifestaciones.
Sólo mi abuelo no aceptó el beneficio de la Justicia Social y sigue viviendo solo en la casa vieja. Mi papá dice que es porque ‘esta fuera de onda y es un viejo amargado’.
Cuando sea mayor, voy a ser piquetero, después me gustaría ser referente del barrio y ayudar a los pobres para que todos gocen de la Justicia Social y no tengan que andar trabajando por unas miserables monedas, como dice mi papá”.

 
      Autorizan a Scioli a concesionar     
 las rutas de la "red vial del atlantico"
8.12.09-El Senado bonaerense sancionó hoy una ley que faculta al Poder Ejecutivo provincial a licitar y dar en concesión por 30 años la "Red Vial del Atlántico" que incluye a las principales rutas que conducen a las ciudades turísticas de la costa y también autoriza aumentos en los valores de los peajes.
El proyecto remitido por el gobernador, Daniel Scioli, prevé que la Autovía 2 pasará a tener tres carriles por mano, que se sumarán a las colectoras, y contará con un nuevo sistema de iluminación, en tanto la ruta 11, tendrá dos carriles por mano hasta los balnearios del partido de La Costa.
La norma exige la construcción al concesionario de una avenida circunvalación en Mar del Plata para permitir que los automovilistas que van a Miramar o Necochea no deban ingresar a esa ciudad y autoriza aumento en los peajes de hasta 50 pesos por viaje.
Están incluida en le Corredor Vial las rutas 2, 11, 63, 56 y 74; la 88 en el tramo entre Mar del Plata y Necochea y carreteras vinculadas como por ejemplo la 36.
Según la ley aprobada, el permiso de concesión para la realización de obras, explotación y mantenimiento a través de peajes que se otorgará mediante licitación pública, será por 30 años con una cláusula que prohíbe su renovación y los contratos, cuyo cumplimiento será controlado por un organismo creado dentro de esta ley, serán sometidos a una revisión cada tres años.
La norma considera a la Red Vial del Atlántico como corredor integrado, generando una concesión unificada que "asegure la realización de importantes inversiones y que permitirá generar sinergias técnicas y económicas que se traduzcan en una administración más eficiente e integral", según se destaca en los considerandos.
Esta nueva ley, aún pendiente de promulgación "importará la resolución de los conflictos del pasado respecto de ambas concesiones -COVISUR y Caminos del Atlántico- y el comienzo de una nueva relación, acorde con los requerimientos actuales y bajo un diseño regulatorio y contractual que defina normas claras y precisas que permitan garantizar la prestación del servicio, su calidad y los programas de inversión, así como la sustentabilidad técnico económica de la concesión, teniendo siempre en mira el interés de los usuarios", dicen sus fundamentos.
Al igual que en Diputados este proyecto se aprobó con los votos del oficialismo (FpV-PJ), de los legisladores de la UCR la oposición de las bancadas del ARI, GEN y Unión Pro.
La licitación que se propicia resulta una solución alternativa al proceso de adecuación contractual iniciado por la comisión de Adecuación de Contratos de Concesiones Viales de la provincia, en relación con las concesiones de las Rutas Nº 2 y 11 cargo de las empresas Concesionaria Viales del Sur (COVISUR) y Camino del Atlántico SACV (Caminos del Atlántico), respectivamente.
El Poder Ejecutivo, al enviar el proyecto consideró "conveniente realizar importantes inversiones en las Rutas Nº 2 y 11, ambas concesionadas, acorde con las políticas de estimulación y reactivación económica que se encuentra ejecutando la provincia", entendiendo que "el plazo remanente de las concesiones de las rutas nº 2 y 11 no resulta suficiente a los fines del recupero del monto de las nuevas inversiones necesarias para la ejecución de las obras que permitan impulsar el desarrollo turístico y productivo de la región".
Fuente: El Comercio on-line
 
La tarjeta del subsidio vale doble
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Cerrada la negociación entre el Gobierno y los supermercados, los beneficiarios de la asignación universal por hijo podrán, a partir de hoy y por única vez, comprar por el doble del monto del plan en las cadenas adheridas. Bien ahí!.-
Los beneficiarios de la asignación universal por hijo podrán usar desde hoy la tarjeta de consumo fidelizada que les permitirá hacer las compras navideñas en supermercados adheridos al sistema.
La semana pasada, el Gobierno nacional alcanzó un acuerdo con las distintas cámaras que agrupan a los supermercados, por el cual los beneficiarios de la asignación puedan recibir, por única vez en diciembre, el doble del monto en poder de compra, cuando hayan decidido su fidelización con algún supermercado.
Solo en uno. El beneficiario de la asignación universal tendrá que concurrir a una de las cadenas de supermercados adheridas al sistema, donde se hará un cruzamiento de los datos para controlar que no haya doble anotación en otra cadena o comercio, y se le entregará una tarjeta fidelizada del supermercado para que pueda efectuar las compras.
La duplicación del monto de la asignación sólo se dará en el mes de diciembre, en razón del aumento del consumo por las fiestas navideñas. Hay brindis.
 
Argentina: Pais generoso! 2
 Renuncian a su trabajo para cobrar
           la asignación universal           
Se trata de cinco mujeres de Jesús María que iban a limpiar calles. Por casi la misma plata que estaban por ganar, prefieren quedarse en sus casas.
CORDOBA.- Cinco mujeres de condición humilde de Jesús María renunciaron a su trabajo para poder cobrar la asignación universal por hijo, caso que sorprendió a funcionarios municipales de esa ciudad del norte cordobés.
Una de las mujeres le dijo al intendente Marcelino Gatica: "Por casi la misma plata y sin tener obligación de trabajar, preferimos quedarnos en casa y cobrar los 180 pesos".
Le aclararon que preferían cobrar la asignación familiar por hijo que implementó el Gobierno nacional, antes que seguir adelante con un proyecto de armar una cooperativa y prestarle servicios al municipio local, publicó ayer La Voz del Interior.
La asignación nacional contempla el pago automático de 180 pesos por hijo. En Córdoba, acceden a ese beneficio poco más de 71 mi familias (a un promedio de casi dos hijos por grupo familiar, se trata de unas 140 mil asignaciones).
Se trata de cinco mujeres de Jesús María que tienen entre 35 y 45 años y viven el barrio La Costanera de esa ciudad, donde precisamente iban a trabajar limpiando calles.
La Municipalidad se comprometía a pagarle 700 pesos a cada una de ellas, a cambio de cuatro horas diarias de trabajo, de lunes a viernes. De ese monto total, 100 pesos se asignarían al pago de monotributo y obra social, con lo cual les iba a quedar un neto de 600 pesos, el equivalente de lo que ahora cobrarán si tienen tres o cuatro hijos.
Según indicó Ana Rosa González, responsable de Recursos Humanos del Municipio, esas mujeres ya habían firmado un contrato de locación de servicios y estaban tramitando su inscripción como cooperativa.
"La verdad es que la reacción que tuvieron estas chicas nos dejó helados. No esperábamos algo así. Con la demanda de trabajo que hay, siempre tratamos de canalizar las soluciones que están a nuestro alcance pero, en este caso, quedamos desconcertados", aseguró González.
Fuente La capital.7.12.09
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¿Quién dijo que no hay oportunidad de trabajo para la juventud? Pais Generoso 1.
Santa Cruz
Diputada K contrató a su hija de 18 años  
como asesora y cobrará del Estado $ 13 mil
 
La legisladora kirchnerista de Santa Cruz, Ester Nancy Hernández hizo nombrá por la Cámara baja de esa provincia a su hija de 18 años. Recibirá un salario de entre 8 mil y 13 mil pesos... un jugoso sueldo, equivalente a 72 asignaciones familiares, para asentir a mamá. 
Ester Nancy Hernández. Familia contenida (por el Estado), familia unida.
 
CAPITAL FEDERAL, Diciembre 05 (ANDigital) La diputada provincial de Santa Cruz, Ester Nancy Hernández, hizo nombrar como asesora legislativa a su, recién egresada del secundario, hija de 18 años con un sueldo mensual de entre 8 mil y 13 mil pesos.
 
La agencia de noticias Opi Santa Cruz reveló que a través de la Resolución 658 del 25 de noviembre, la legisladora kirchnerista solicitó a la Cámara de Diputados de la Nación la baja de su ex ayudante Manuel Chapa para, en su lugar, designar a Marianela Celeste Cané, quien ocupará el cargo de “asesor personal superior” a partir del primero de enero próximo.
 La joven es hija de Marcial Cané, actual titular de la Caja de previsión Social santacruceña y esposo de Hernández. En la provincia patagónica a Cané se lo reconoce como un viejo compañero de ruta de los Kirchner desde los inicios de la carrera política del matrimonio presidencial. (ANDigital)
Fuente donde podés ver la foto de la ‘afortunada’ chiKa: http://www.andigital.com.ar/noticia.php?noticia_id=8411&date=-2208988800000
 

 La probable implosión del kirchnerismo
Por Joaquín Morales Solá -6 de diciembre de 2009 |
 
Los trajines de la democracia no le sientan bien. El ejercicio de negociar, conceder o elaborar un método para procesar el disenso son prácticas desconocidas para Néstor Kirchner. ¿Necesitó llegar al recuento de votos en la Cámara de Diputados para darse cuenta de que estaba perdido? ¿Necesitó que el no kirchnerismo lo redujera a apenas 90 votos visibles en un cuerpo de 257 diputados, justo a él, que se pavoneaba cuando aplastaba a las minorías parlamentarias, para aceptar la derrota? ¿Cuánto más disimulada habría sido esa derrota si Kirchner hubiera aceptado los acuerdos sin pataletas previas?
Una negociación de cuatro días entre opositores y oficialistas fue derribada por Kirchner en el instante de un capricho. Nadie a su alrededor está en condiciones de advertirle sobre el próximo obstáculo. Los ministros sólo trabajan su propia permanencia. Kirchner se hizo cargo de hecho de la Jefatura de Gabinete y del Ministerio de Economía, y convirtió a sus titulares en simples voceros de sus decisiones. Los legisladores oficialistas temen que les ocurra lo mismo que a los encuestadores: los corren de Olivos cuando llevan malas noticias. Mienten, entonces.
En efecto, algo hizo mal el Gobierno cuando logró juntar en una misma votación opositora a Francisco de Narváez y a Pino Solanas, a radicales y a peronistas, a la derecha y a la izquierda. Ideología y política, y no la compraventa de votos, marcarán ahora el ritmo del Congreso. Pero esas sencillas conclusiones nunca fueron elaboradas por el oficialismo, ni aun después del desastre del jueves. Los Kirchner siguen culpando de sus desgracias a los medios (en primer lugar, cómo no), a los sectores empresarios y a la esquiva clase media urbana.
Sin embargo, tampoco el kirchnerismo cuenta con las franjas más bajas de la sociedad, estragadas por la inflación, el desempleo y la inseguridad. Hace poco, el ex presidente provocó a la oposición diciéndole que se llevara todas las comisiones del Congreso porque él se quedaría con el dominio de la calle. Ahora no tiene las comisiones ni la calle. Esa es la verdad. Sólo cuenta con el aparato soviético de algunos barones del conurbano que llenan colectivos a cambio de subsidios.
Las victorias también tienen arquitectos. Los principales constructores del acuerdo opositor fueron Elisa Carrió, Oscar Aguad y Felipe Solá. Carrió detesta las negociaciones frente a los fotógrafos, porque las fotos, suele decir, son sólo expresiones de un momento fugaz. Tan fugaz como esos acuerdos bajo la luz del escenario. Trabajó en los últimos tiempos enhebrando lazos con la izquierda y con el peronismo disidente. Carrió y Solá, muy cercanos en horas recientes, renunciaron en nombre de sus espacios a la vicepresidencia tercera cuando debieron entregarle la segunda al kirchnerismo para que aprobara el acuerdo. Era importante que el peronismo oficialista votara el acuerdo , señaló luego Carrió.
Carrió no se movió de sus principios: nunca aprobaría, anticipó, una maniobra para arrebatarle al kirchnerismo la presidencia de la Cámara de Diputados. Solá tiene el pragmatismo de los peronistas: su objetivo fundamental era derrotar a Kirchner. Le tocó acompañar el péndulo más de una vez. Todavía es socio de De Narváez, pero lo conoce a Solanas desde hace 40 años. Fue y vino entre ellos hasta que consiguió tenerlos en el mismo bando. Le costó más De Narváez que Solanas, convertido en una figura central para la concreción del acuerdo.
De Narváez quería verlo a Kirchner hundido en la peor de las derrotas. Sólo lo convenció el discurso de rendición de Agustín Rossi, cuando éste admitió, enojado y desafiante, que el kirchnerismo votaría un acuerdo producto de su derrota. Perdieron entonces , se convenció De Narváez. Perdieron hace mucho , le replicó Solá.
A Aguad le correspondió el protagonismo de liderar la segunda minoría. Tuvo algunos roces con Carrió, porque el jefe radical decidió convencer al kirchnerismo cuando éste se empecinó en negar la realidad hasta que la realidad le cayó encima. No podemos correr el riesgo de un kirchnerismo aislado; sería demasiado peligroso para la República , advirtió Aguad. Carrió le reprochó que se cortara solo. La escaramuza entre ellos duró poco.
Carrió y el radicalismo tienen una relación difícil, que desde ahora deberá ser resuelta por el nuevo presidente del radicalismo, Ernesto Sanz, ungido en medio de la liturgia radical. Se confirmó la historia: ninguna interna radical vale la pena si no es febril, larga y extenuante. Sanz, tal vez el político que más respeto convoca entre propios y extraños, tiene tres desafíos en su flamante cargo: cuidar la unidad del Acuerdo Cívico y Social hasta 2011; desalentar a Julio Cobos de cualquier proyecto electoral junto con peronistas (que el vicepresidente nunca descartó), y lograr que Carrió no se vaya de la alianza con su viejo partido.
Sanz tiene un estilo particular de decir las cosas: nunca ofende, pero nunca calla sus opiniones. ¿Podrá con Cobos y con Carrió al mismo tiempo? Lo quiero a Ernesto, pero debe mantenerse neutral , condicionó Carrió. El entorno radical de Cobos no es su mejor credencial ni siempre expresa la vocación por los acuerdos manifestada por el vicepresidente. A su alrededor se incuban sus riesgos.
Es probable que Kirchner vuelva muy pocas veces al recinto de la Cámara de Diputados. El jueves estaba visiblemente incómodo, rodeado sólo por los incondicionales que nunca le objetan nada y con el aspecto de un hombre que acababa de conocer la silueta del infortunio. La Cámara está llena ahora de figuras presidenciables, dispuestas a competir por quién será más opositor a Kirchner o por quién le cantará más verdades en la cara. Kirchner no está acostumbrado a soportar esas insolencias.
¿Aprendió la lección? Difícil. La del jueves fue la tercera derrota consecutiva de Kirchner, después del rechazo senatorial de la resolución sobre la soja y del fracaso electoral de junio último. Siempre dobló la apuesta luego de perder. Ahora piensa en cooptar, obstaculizar y maniatar a la oposición. Sólo los kirchneristas que están en la primera línea de fuego tocan otra melodía. El presidente provisional del Senado, José Pampuro, y el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, coincidieron públicamente en que al oficialismo no le quedará otra alternativa que dialogar y consensuar. No demonicemos a la oposición , avanzó Pampuro.
 
Pampuro seguirá siendo presidente del Senado. Los senadores son menos escandalosos que los diputados y ya comenzaron a arreglar las cosas para la reunión preparatoria que tendrán el 15 de febrero. También allí el oficialismo perderá las vicepresidencias del cuerpo. Probablemente las comisiones se integrarán de acuerdo con la representación proporcional de los sectores políticos, que tiende más a un permanente e inestable empate. Faltan las últimas negociaciones.
Los diputados opositores han salido ahora a la pesca de los gobernadores peronistas. Quieren que éstos los acompañen en un proyecto para ampliarles a las provincias la coparticipación del impuesto al cheque. Nosotros no tenemos un peso y los Kirchner están sentados sobre la caja , deslizó el jueves un gobernador peronista que acababa de saludar efusivamente a Kirchner. Vengan con nosotros y no dependerán de esa caja , lo invitó uno de los líderes de los diputados opositores.
¿Es posible? Lo es en la medida que comience a suceder lo que le sucede a cualquier liderazgo peronista derrotado: la implosión del kirchnerismo. Los gobernadores son una cuestión aparte, porque dependen obsesivamente de los recursos que Kirchner controla. Pero ni legisladores ni intendentes kirchneristas soportarán durante mucho tiempo la desoladora imagen del jueves, cuando se sorprendieron capitulando sin condiciones.
 
 El "giro copernicano" de nuestra democracia

Por Mariano Grondona -6 de diciembre 2009.
Hasta comienzos del siglo XVI se creyó en la teoría del siglo II d.C. del egipcio Ptolomeo, según la cual los astros giran en torno de la Tierra. Por eso la concepción de Ptolomeo recibió el nombre de geocéntrica. Pero en el año 1532 el astrónomo polaco Nicolás Copérnico sostuvo que el centro de nuestro sistema planetario no es la Tierra sino el Sol, y a su teoría se la llamó entonces heliocéntrica. El impacto de Copérnico fue tal que revolucionó la concepción del mundo y del hombre de la antigüedad. De ahí que cada vez que asistimos a un cambio extraordinario de nuestra percepción colectiva decimos que se ha producido un giro copernicano . El rumbo de la política argentina sufrió en la larga jornada del jueves último, cuando juraron los integrantes de la nueva Cámara de Diputados, un "giro copernicano". Hasta ese día, nuestro sistema político giraba en torno de Néstor Kirchner. Pero desde ese día, la concepción "kirchnercéntrica" quedó tan anacrónica como las ideas de Ptolomeo. ¿Cuál es la nueva concepción "copernicana" que viene a reemplazarla? Que el universo político argentino gira desde el jueves en torno de un nuevo "sol": el que atrae y coordina a las fuerzas de la oposición.
Desde el 28 de junio, cuando sufrió su primera derrota electoral a manos de la oposición, Kirchner, en lugar de adaptarse razonablemente a la nueva situación, dobló su apuesta originaria en busca del poder total y, mientras apretaba sin pausa a los legisladores que todavía le quedaban para conseguir leyes de apuro, hasta pareció que su inflexible voluntad podría convertirlo de "perdedor" en "ganador". Pero los griegos ya sabían que el máximo pecado que puede cometer el hombre es el que ellos llamaban hybris y que nosotros podríamos traducir por "desmesura": creerse un superhombre. Pero así como en la tragedia griega los dioses castigaban impiadosamente a los reyes que "se la creían", también entre nosotros la hybris kirchnerista ha empezado a ser castigada. Cuando se hizo acompañar en la sesión del jueves por incondicionales como Hugo Moyano y hasta por su propia suegra, y por masas escuálidas pese a los subsidios en una plaza que hubo de ser pero no fue tumultuosa, Kirchner confiaba todavía en su victoria. Grande ha de haber sido su sorpresa en el momento en que la oposición, a la que no le asignaba ni siquiera la capacidad de obtener el quórum propio de los 129 votos, se alzó con un apoyo de veinte votos por encima de esta cifra, obteniendo a partir de ahí el control de la Cámara de Diputados.
 
La "billetera" y el "galán"
La confianza con la cual Kirchner acudió a la sesión del jueves tenía, sin embargo, cierto fundamento. Hasta ese momento, en efecto, el kirchnerismo había podido apostar con éxito al dicho popular "billetera mata galán". Esta corruptela le había permitido asociar a su plan de poder a numerosos políticos hasta ese momento tenidos por opositores, desde el precursor porteño Ricardo Lorenzo Borocotó hasta el flamante gobernador correntino Ricardo Colombi. Si Kirchner acudió a la sesión del jueves con ánimo triunfalista, fue porque la veintena de legisladores que al fin no lo acompañaron le habían dado, al menos, "media palabra". ¿Por qué, en todo caso, no se la cumplieron? Aquí entró a jugar la hybris kirchnerista. Entre los proyectos que el ex presidente había auspiciado en el Congreso anterior, estaba la "reforma política" mediante la cual, aparte de intentar la preservación de su liderazgo en el Partido Justicialista -algo que, bajo los embates de Eduardo Duhalde, ya tampoco le es seguro- pretendió descartar del juego político a los partidos "menores" de la centroizquierda. Estos partidos, sin embargo, le habían dado un apoyo casi incondicional en el tratamiento de sus proyectos postreros. Cuando vieron que Kirchner les pagaba los servicios prestados con el precio de su probable extinción, a los centroizquierdistas los embargó la indignación, un sentimiento explicable que terminaría por alinearlos, el jueves, con el resto de la oposición. Como en otros casos, la avaricia política del ex presidente resultó ser su peor enemiga.
¿Por qué en este jueves la "billetera" no mató al "galán"? La respuesta a esta pregunta apunta a la más reciente de las transformaciones que está experimentando nuestro sistema político. La corruptela de la compra de voluntades a la que había apelado hasta ahora con éxito el kirchnerismo porque se presentaba ante los "borocotizados" y los "colombizados" como el portador de un beneficio inmediato fue perdiendo su atractivo a medida que el costo político que arrastraba consigo iba volviéndose cada día más alto. Fue entonces cuando resurgieron las motivaciones del "galán". Las matemáticas de la votación del jueves manifestaron un factor ya no cuantitativo sino cualitativo porque, a medida que los plazos que corrían hasta el 10 de diciembre e incluso en dirección de 2011 se iban acortando, contra la "ganancia" de algunos pesos los políticos pendulares empezaron a poner en el otro platillo de la balanza la aciaga suerte que podrían correr aquellos que persistieran en asociarse a la imagen de un Kirchner ya no "ganador" sino "perdedor". Si esta percepción es correcta, seguramente a las defecciones que lo sorprendieron el jueves Kirchner tendrá que sumar cada vez más el éxodo de sus partidarios menos convencidos, un éxodo que reflejará además la alicaída intención de voto a su eventual candidatura, que si el 28 de junio ya había bajado del 46 por ciento de 2007 al 25 por ciento, hoy las encuestas más serias la reducen al 18 por ciento.
Convergencia y pluralismo
Otro aspecto nada desdeñable de la nueva situación es que los opositores no vienen de derrotar al kirchnerismo mediante la proyección de un cadidato dominante, de un nuevo caudillo antikirchnerista que podría monopolizar la política argentina otra vez aunque en un sentido inverso al anterior, sino mediante una convergencia que respeta el pluralismo. No pasaremos entonces de un déspota kirchnerista a un déspota antikirchnerista, sino a un conjunto de fuerzas cuya trabajosa armonía respetará su identidad. Este es, al fin y al cabo, el sentido de la democracia republicana. Si las fuerzas opositoras logran firmar una suerte de nuevo Pacto de la Moncloa como el que está postulando Rodolfo Terragno, esto significará que, en el marco de este acuerdo global, ellas podrán competir libremente después entre sí por el favor del electorado a partir de las comunes "políticas de Estado" que hayan firmado y que, sea cual fuere la futura ganadora, todas deberán respetar. Así se instalará entre nosotros el mecanismo de la rotación de las fuerzas políticas en el poder sobre la base de un consenso de largo plazo, que es la nota destacada de las democracias que nos rodean desde Chile hasta Uruguay pasando por Brasil.
 
Este horizonte de concordia institucional, competencia política y progreso económico-social gracias a la reanudación de las inversiones de largo plazo, ¿no es acaso el que votó el pueblo el 28 de junio? Llevado por su hybris , Kirchner quiso rebelarse contra el pronunciamiento popular en los desconcertantes meses que han corrido desde entonces hasta hoy. Pero en una democracia auténtica y más allá de las trampas y la corrupción, la voz del pueblo es tenida por la voz de Dios. La nuestra es una "república" porque respeta el pluralismo de los partidos y las opiniones, pero también es una "democracia" porque al fin es el dedo del pueblo el que sube o el que baja, y todo lo que les queda entonces a los políticos con futuro es plegarse a él, de una manera consistente y ordenada.
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El costo de una fiesta irracional
Joaquín Morales Solá
LA NACION Viernes 4 de diciembre de 2009 |
 
Néstor Kirchner empezó a pagar ayer la fiesta de poder irracional y ficticio en la que se zambulló a partir del fracaso electoral de junio. Dos derrotas en un solo día son demasiadas derrotas. Acostumbrado a mandar sin miramientos ni reparos, absolutamente novato como protagonista de un cuerpo colegiado (jamás integró ninguno hasta ayer), el ex presidente conoció de pronto la condición de político minoritario por primera vez en su vida.
Esa experiencia fue pésima para él. Se resistió hasta el final. Y hasta el final intentó la integración de una Cámara de Diputados tan ilusoria como aquella borrachera de poder tras la perdidosa elección pasada. Primero dejó avanzar un acuerdo razonable entre sus legisladores y la oposición, pero luego lo tumbó. Quería postergar todo hasta marzo, a la espera de algún milagro político que lo salvara del derrumbe. Ordenó entonces una actitud inédita en la historia parlamentaria: una primera minoría debía negarle el quórum al cuerpo para que juraran los nuevos diputados.
Nadie había llegado tan lejos en la presión sobre los límites institucionales. Pero no hay milagros en política. Entonces, Kirchner chocó con la primera adversidad. La oposición sentó en el recinto 148 diputados, 19 diputados más de los necesarios para iniciar la sesión. Luego se agregaron varios más y el número de los opositores bordeó los 160 diputados. Ni la oposición imaginó nunca esas cimas. Muchos diputados parecían competir a los codazos por quién era más adversario del kirchnerismo.
Fue el fin de la hegemonía kirchnerista en el Congreso. La espectacular aparición de Graciela Camaño, que debía tocar la campana inicial en su condición de titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, fue todo un símbolo de la derrota kirchnerista.
El Gobierno había echado a rodar en las últimas horas la versión de que Camaño y cinco diputados más habían formado un bloque aparte del peronismo disidente para acercarse a Kirchner. Camaño es una política bonaerense que viene del duhaldismo y está casada con el gremialista Luis Barrionuevo, furiosamente antikirchnerista. Es cierto que ella promovió la negociación de aquel acuerdo roto, pero es igualmente veraz que fue la primera en alzarse contra Kirchner cuando se enteró de que éste había decidido desconocer lo que antes había autorizado.
 
¿Cómo creerles a los Kirchner?, se preguntaba ayer uno de los más renombrados legisladores opositores, mucho antes de los zafarranchos de la tarde. ¿Cómo -decía el legislador- cuando hasta en las cosas aparentemente buenas esconden algo malo? El decurso de las horas le dio otra vez la razón.
Kirchner ordenó que su bloque bajara al recinto cuando la difícil sesión ya había comenzado sólo con la participación de los opositores. Primera y espectacular derrota. La segunda vino después, cuando debió reflotar el acuerdo que había desconocido. El kirchnerismo perdió la vicepresidencia primera de la Cámara y la mayoría oficialista en todas las comisiones del cuerpo. Sólo en cuatro comisiones el oficialismo tendrá una minoría más atenuada.
La primera lectura lleva a suponer que para Kirchner las cosas pueden ser aún peores. Por eso, retrocedió en su primera concesión a los opositores. Ya no imagina posibles las cooptaciones tan fáciles de otrora. Y, en verdad, no carece de razón. La imagen parlamentaria de ayer fue la de un gobierno solo, al que le huyen hasta los aliados eventuales o recientes. Los legisladores que asumieron ayer fueron elegidos en nombre de proyectos opositores; les será imposible practicar las contorciones de muchos de los legisladores que se fueron.
Hay que hacer una salvedad: el peronismo. La crisis de liderazgo en la que está sumido ese partido permite que sus dirigentes entren a cualquier lado por una puerta y salgan por otra. Les permite romances con los disidentes y matrimonios con el oficialismo. Sin embargo, ayer prevaleció otro viejo principio de los peronistas: éstos nunca perdonan la derrota. Y el Kirchner que se vio ayer se pareció demasiado a un político vencido.
Genio, figura y carácter hasta el final. Multitudes de colectivos rentados acamparon en la zona céntrica de la Capital para trasladar al clientelismo del conurbano en supuesto apoyo de Kirchner. Fue también, en algún sentido, el principio de la presión callejera sobre el Congreso, anunciada por Kirchner hace una semana.
¿Qué sentido tenía semejante movilización si desde hace mucho tiempo ya nadie cree en la espontaneidad de esos adeptos? ¿Para qué complicarles más la vida a los porteños que vienen de semanas de festivales piqueteros, opositores u oficialistas? La única explicación posible es la de una demostración de fuerza ante una oposición sublevada; es decir, la del amedrentamiento al Congreso.
El día después del 28 de junio fue ayer. El largo intervalo de más de cinco meses fue una ficción creada por el kirchnerismo, que dejó secuelas dramáticas para las instituciones. Presupuesto votado por mayorías artificiales. Legislaciones y medidas que afectan seriamente a los medios periodísticos. Una reforma política rudimentaria y facciosa. Prórroga de una emergencia económica que el país no necesita.
La cooptación (cuando no compra) de legisladores y gobernadores sedientos de recursos para conseguir aquellas decisiones del Congreso le valió a los Kirchner la sucesión de derrotas que sufrió ayer. Todos los gustos deben pagarse en política con facturas muy perentorias. ¿Podrán seguir cooptando? Todo se puede hacer. No obstante, hay sólo una razón para suponer que no podrán hacerlo: el transfuguismo político tiene un precio cada vez más alto ante una sociedad indignada y en estado de alerta.
 
Una mención especial merece la actuación de ayer de Lidia Satragno. Esa sesión sólo requería de un presidente que no se amilanara ante los desafíos de barras bravas y de legisladores crispados. Pero no sería a la legendaria Pinky a quien la aquejaría el pánico escénico. Cumplió su papel con eficacia.
El radical Oscar Aguad y el kirchnerista Agustín Rossi terminaron señalando que el acuerdo, perdidoso para el oficialismo, salvaba la institucionalidad de la República. Institucionalidad que había sido puesta en riesgo durante toda la jornada por un hombre que fue presidente de la Nación y que ayer reconoció de hecho, vacilante y remolón, que comenzó el principio de su fin.


Volver al camino institucional

Luis Alberto Romero
Para LA NACIONViernes 4 de diciembre de 2009
En 1789, los diputados franceses reunidos en la Cancha de Pelota, rodeados por los batallones del rey, juraron resistir y no separarse hasta constituir la Asamblea Nacional, que daría a Francia su primera Constitución. Algo de eso ocurrió ayer, cuando la oposición, rodeada por una plaza adversa, alcanzó el quórum propio para reunirse en la Cámara de Diputados. Es posible que este acto audaz consolide una alianza, todavía frágil, cierre la brecha para el soborno y la fuga de los diputados más débiles e inicie un ciclo en el que el Congreso recupere el lugar asignado en la institucionalidad republicana.
El oficialismo no regaló nada en este combate simbólico. Convocó a las organizaciones sociales propias para llenar la plaza del Congreso ?no hubo ayer los vallados que desde hace tres días bloquean la Plaza de Mayo?, llenó con sus partidarios los lugares del recinto reservados a la barra y convocó a sus más conspicuas figuras, como los dirigentes sindicales, poco habituados a frecuentar ese escenario.
Hubo dos escenarios distintos. En el del recinto se celebraron la república y la representación. El de la barra y la plaza recuerda, por ejemplo, a aquel en el que el Parlamento italiano o el Reichstag alemán votaron las atribuciones con las cuales Mussolini y Hitler pudieron asaltar el Estado desde el gobierno.
La celebración republicana de ayer, que remite a la fundación de la democracia institucional de 1983, estuvo largamente ausente de nuestra democracia realmente existente. Desde 1989, con la justificación de la crisis, o simplemente por el ejercicio de la mayoría, el Congreso ha venido delegando sus atribuciones en el Poder Ejecutivo, al punto de crear un régimen institucional cada vez más difícil de encuadrar en nuestra preceptiva constitucional.
El año pasado, el conflicto del campo significó un freno y un giro. No tanto por la cuestión más estrictamente corporativa sino por la convicción generalizada de que los conflictos de intereses debían dirimirse en el ámbito parlamentario, que es el lugar de la representación, la discusión y la negociación.
El giro producido en los primeros meses de 2008 se consolidó con las elecciones de junio pasado. Desde entonces está claro que un amplio sector del país quiere una vuelta a la Constitución y al Parlamento.
No conviene magnificar lo que ayer sucedió. Este escenario es apenas uno de los muchos en los que se dirimirán los combates políticos de los próximos meses. El Gobierno ha exprimido hasta la última gota su última mayoría en el Congreso, se ha blindado y probablemente se proponga gobernar prescindiendo de lo que allí pueda discutirse y decidirse. No le faltan resortes institucionales y le sobra voluntad política para no darse por vencido.
A la oposición le queda por delante un camino largo y complicado, de final incierto. Debe articularse y conservar su diversidad, pero afirmarse en la unidad en los momentos críticos, como el de ayer. Debe seguir desarrollando su combate por la opinión. Pero también debe tener presencia en la calle, como a principios del año pasado. Esto es lo más difícil.
La calle hoy no es el escenario pacífico de las manifestaciones. En ella se escenifica cotidianamente el hondo drama social de la pobreza y la desocupación. Sus protagonistas están hoy divididos, y están organizados para defender sus espacios.
Por otra parte, el Gobierno parece querer defender su presencia en la calle moviendo a sus contingentes, los que organizan Guillermo Moreno o Luis D?Elía.
No está claro qué actitud tomarán los responsables del poder público en el caso de que haya choques. De modo que para quienes apoyen al Congreso competir por la calle tiene muchos riesgos. Pero a los cuerpos representativos suelen no alcanzarles su fuerza moral ni sus derechos legales. Al fin, los juramentados de la Cancha de Pelota, que estaban en Versalles, encontraron en 1789 su fuerza en quienes en París habían tomado la Bastilla.
 
El autor es historiador, escritor y profesor universitario

 Un combate contra todos

Joaquín Morales Solá
LA NACION. 212.09
 
Acompañado sólo por los muy fieles, encerrado en sus propias trincheras, el matrimonio Kirchner parece enfrascado en un combate contra todos al mismo tiempo. El marido resiste la ofensiva opositora en el Congreso, en una semana decisiva para la conformación de los próximos cuerpos legislativos, con la decisión de no negociar nada con quienes tienen la mayoría parlamentaria. Paralelamente, la Presidenta reinició una cruzada verbal contra los empresarios, justo cuando en Buenos Aires se reunía la conferencia de la Unión Industrial (UIA), el encuentro anual de la central empresaria más distante y crítica que les ha tocado a los Kirchner.
El dato más novedoso del ajedrez parlamentario es que la oposición se llevó los bloques de la izquierda y la centroizquierda. Estos son los que están en condiciones de volcar la balanza del Congreso hacia el Gobierno o hacia la oposición, integrada por el radicalismo, el peronismo disidente, la Coalición Cívica y Pro. Néstor Kirchner siempre creyó que esos grupos de izquierda terminarían optando por él.
 
De ahí, aquella famosa y ya vieja frase de Agustín Rossi: "No creo que seamos minoría después del 10 de diciembre". Muy distinta, por cierto, de la que está pronunciando en las últimas horas: "Nos quieren trabar el gobierno. Tendremos que vetar". La matemática es fatal para el oficialismo: 139 diputados consolidados se han registrado en la oposición, diez más que la mayoría absoluta de 129, pero la decisión de abrir el juego a la oposición cuenta con el consentimiento de 144 diputados. Cifra inalcanzable para el oficialismo.
Con las distintas franjas de la izquierda pasaron dos cosas. Una de ellas fue la reforma electoral. Obsesionado por cerrar en el peronismo las puertas de inminentes fugas, Kirchner escribió un sistema electoral sólo apto para los grandes partidos políticos. En esa desesperación por reprimir a los desertores propios, se olvidó de que también estaba matando a los pequeños y medianos partidos. La izquierda se inscribe entre éstos y actuó como actúan los condenados a muerte: pueden perdonar muchas cosas menos la crueldad del verdugo.
La otra cosa que sucedió es la conveniencia política. ¿La izquierda quiere ser la izquierda de Kirchner o la izquierda de la oposición? En la izquierda o en la derecha, lo cierto es que ningún sector político quiere aparecer vinculado a un gobierno extremadamente impopular. La izquierda será, por lo tanto, la izquierda de la oposición.
En verdad, en la reunión de líderes opositores de los diputados, anteanoche, se convino en ofrecerle al actual presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, la reelección en el cargo. A partir de él, todo recaería en manos de la oposición: las tres vicepresidencias de la Cámara y la mayoría en la integración de las comisiones; está dispuesta a proponer una dura discusión con el oficialismo sobre la titularidad de esas comisiones.
La oposición ha debatido mucho sobre la tradición republicana de dejar en manos del oficialismo la presidencia de los cuerpos parlamentarios. Mauricio Macri y Felipe Solá todavía verbalizan la intención de arrebatarle al Gobierno esos cargos. Pura teoría. El problema de fondo es que los opositores nunca tendrían número para conseguir esos lugares. La Coalición Cívica y todas las vertientes de la izquierda votarían disintiendo con el resto de la oposición.
¿Qué los lleva a éstos a respetar aquella vieja tradición? Saben, en primer lugar, que las tradiciones no sirven para enfrentar al implacable Kirchner. Pero hay un principio que nadie puede olvidar sin el riesgo de parecerse demasiado al propio Kirchner. Las presidencias de los cuerpos parlamentarios corresponden siempre a la primera minoría, no ya al oficialismo. Y, guste o no, la primera minoría será del kirchnerismo. La suma de varios partidos opositores es mucho más que el oficialismo, pero no ningún partido opositor por sí solo.
En cambio, la oposición insistirá con prorrogar las sesiones ordinarias a partir del 10 de diciembre. El Congreso puede prorrogar esas sesiones, pero no puede, según la Constitución, convocar a sesiones extraordinarias una vez que los legisladores entraron en receso. La Cámara de Diputados esperaba forzar esa prórroga en una sesión especial que pediría para el 10 de diciembre, día en que comenzará el mandato de los nuevos legisladores. Aprovecharían que la Presidenta dispuso la continuidad de las sesiones ordinarias justo hasta el 10 de diciembre para darle tiempo al Senado para que aprobara la reforma política.
Una información de último momento consternó a los opositores: el Gobierno prepara un decreto interpretativo de aquel otro decreto que prorrogó las ordinarias. Aclarará que deberá entenderse el 10 de diciembre hasta la hora cero de ese día. Es decir: eliminará el 10 de diciembre y virtualmente cerrará el Congreso durante casi tres meses, hasta el 1º de marzo.
Otra cosa es la aritmética parlamentaria. Hay número suficiente en la Cámara de Diputados como para prorrogar las sesiones ordinarias, pero el Senado estaría muy cerca del empate o con ventaja del oficialismo. La oposición había decidido, de todos modos, dar la batalla en la Cámara alta para establecer quiénes serían los cómplices del oficialismo para cerrar el Congreso. Pero Cristina Kirchner estaría a punto de arruinarles esos preparativos con una interpretación que borrará un día del año.
Cristina Kirchner sometió a los empresarios de la Cumbre Iberoamericana a sus habituales sermones sobre lo trillado. Les dijo que debían dar trabajo y crear una riqueza más equitativa. ¿Quién estaría en desacuerdo con esos postulados? Nadie. No dijo nada, sin embargo, sobre las obligaciones de todo gobierno de crear las condiciones para la inversión y el progreso. En Buenos Aires, los empresarios argentinos de la UIA decidían al mismo tiempo tomar distancia del Gobierno por primera vez en seis años de kirchnerismo. Reclamaron por el intervencionismo estatal y por la falta de reglas del juego.
Hay una ideología renuente a entender la necesidad de los empresarios de contar con una clara hoja de ruta. Hay un feroz proyecto de poder, y no de gobierno, que justifica la intransigencia oficial con los opositores. Ideología y poder explican la decisión de combatir contra todos.
 
 A partir de Zanola 
Por Mariano Grondona
Especial para lanacion.com . 2 de diciembre de 2009
La detención del líder sindical Juan José Zanola como jefe presunto de la "mafia de los medicamentos", sospechada del peor de los delitos que es vender remedios falsificados nada menos que a los enfermos de cáncer, se abre a tres interpretaciones. La más escéptica de ellas, en cierto modo "minimalista", es que en esta ocasión, como en tantas otras, finalmente "no pasará nada" en los estrados judiciales. Otros suponen, en una interpretación que podríamos llamar "intermedia", que el juicio contra Zanola y sus cómplices llegará hasta sus últimas consecuencias y que por eso el juez Oyarbide le denegó la eximición de prisión, pero que en cualquier caso la ofensiva judicial no iría más allá, dejando en cierto modo entre paréntesis la investigación de las otras sospechas por corrupción que pesan sobre la "burocracia sindical". Pero también se ha instalado la suposición de que el caso Zanola podría ser sólo la punta de un témpano porque detrás de él podría venir una verdadera ofensiva judicial contra el corrupto aparato sindical que tiene en Zanola a una de sus figuras emblemáticas.
Esta última interpretación, decididamente "maximalista", podría apuntar en dirección de una verdadera revolución en el sistema de poder que ata a los argentinos. Como se sabe, la Constitución establece que nuestra República alberga sólo tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Pero en el curso de las últimas décadas otros dos poderes, "reales" pero no "constitucionales", se vinieron a sumar ellos y hasta a desplazarlos. Uno fue el "poder militar", que después de medio siglo de vigencia retrocedió abruptamente de 1983 en adelante. El otro es el "poder sindical" hoy en manos de Hugo Moyano que, a la inversa del poder militar, todavía persiste. De los tres poderes constitucionales, mientras tanto, sólo ha perdurado hasta convertirse en hegemónico el Poder Ejecutivo que controla Néstor Kirchner. En tanto el Poder Legislativo fue, hasta el diez de este mes, apenas una "escribanía" cuyo papel era refrendar las decisiones de Kirchner. El Poder Judicial, por su parte, ha sido un "poder" sólo de nombre.
 
La prisión de Zanola, ¿obligará a revisar este inaceptable cuadro de situación? La decisión de encarcelarlo de Oyarbide, ¿no podría indicar que los jueces han comenzado una ofensiva que volvería a ubicarlos en lugar del que nunca debieron ausentarse, como los representantes del "tercer poder" de la Constitución? Quizá formular esta pregunta sería ponerse a correr por delante de los acontecimientos, pero la perspectiva que se inaugura a partir de ella rehabilita el ideal republicano de los tres poderes, ya sin la presencia perturbadora del poder militar y en dirección de la reubicación del poder sindical de los Moyano y los Zanola en el área gremial que les corresponde, bajo la severa vigilancia de los jueces, una función a la que los magistrados tendrán que volver si la Argentina va a convertirse, de nuevo, en una democracia republicana.

Pensamientos incorrectos
 ¿Asesinos con códigos?
Por Rolando Hanglin
Especial para lanacion.1.12.09
 Recuerdo que, en enero de 2002, en el contexto de la tremenda crisis que se inició con el atentado de las Torres Gemelas, un estudiante americano fue secuestrado y degollado ante las cámaras, en Paquistán. Se llamaba Daniel Pearl. Los verdugos pertenecían, presumiblemente, a la red mundial Al-Qaeda.
Para nosotros, occidentales, fue incomprensible el sadismo exhibicionista con que se lo inmoló ante todo el planeta. Sin embargo, un lector de origen persa escribió en el Correo de Lectores del diario The New York Times: "¿Qué les hace pensar que la muerte de un ser humano por un misil es moralmente más digna que el degüello por medio de la cimitarra, el alfanje o un serrucho de carpintero? El misil también desgarra, despedaza, tortura y aniquila. A una niñita de cinco años, a una madre embarazada o a un aguerrido coronel: para el misil es igual arrancarle una pierna a cualquiera de ellos. Por más que la tecnología oculte todos los pormenores bajo una pudorosa nube de humo, la realidad es igual y los hombres debemos mirarla de frente. Matar siempre es matar. Morir siempre es morir. La técnica no modifica la esencia de los actos".
Me admiró la cruda libertad espiritual del hombre que firmaba esta carta. A su modo, tenía razón. Su enfoque constituía exactamente un "pensamiento incorrecto". Es decir, se atrevía a decir lo que otros no se habían siquiera arriesgado a pensar. Claro, habrá que ver cuantos lectores yanquis (o franceses o alemanes) podrán publicar ideas tan inconvenientes, hoy, en Irán, Paquistán o Sudán. Pero ese es otro tema. Hay naciones que no hacen un ícono de la libertad, y que no ven mérito alguno en ella.
Sobre el degüello de los vencidos, cabe señalar que fue una regla histórica de la humanidad durante siglos. Puede apreciarse en los relatos bíblicos sobre hebreos y cananeos, las batallas de los macabeos en Mis Gloriosos Hermanos de Howard Fast, la narración de Ulrico Schmidl sobre la llegada de los europeos a América en el siglo XVI. Frecuentemente, el soldado Schmidl escribía: "Matamos en esa aldea a todos los hombres, mujeres y niños". Y luego: "Quemamos y destruimos todas las casas". Y aún: "A los homosexuales (realidad muy frecuente en la América precolombina) los quemamos vivos". Aclaro que la palabra utilizada por Schmidl y sus traductores hispanos de aquel entonces no era "homosexuales" sino, para nuestro desconcierto, el mismo sustantivo que hoy se emplea en la jerga callejera de Buenos Aires, o cualquier otra ciudad argentina.
Lo mismo se advierte también en algunos relatos de la Guerra de los Fortines, realizados por Alfred Ebelot, el Comandante Prado o el propio Charles Darwin. Eran guerras de exterminio, donde no se tomaban prisioneros: los vencidos eran ejecutados cualquiera fuera su edad o sexo, y de manera cruel.
 
Algunos dicen que, en este sentido, la esclavitud fue un avance. Un progreso histórico en dirección de la compasión y la vida. Es decir: "Te he vencido. Tengo derecho a matarte. Pero decido que vivas. Sólo que, de ahora en más, tu vida será mía". Así, el derrotado se transforma en esclavo y puede desarrollar una existencia "propia", que según los casos, será miserable o cómoda. Es decir: como un hebreo en el Egipto de los faraones, el vencido podrá ser sirviente mudo del soberano, o su asesor principal. Todo dependerá de la suerte, el talento, el destino, las guerras, la prosperidad, los tiempos.
 
Algo parecido sucedió en la Guerra de los Fortines. Los indios tomaban cautivas para usarlas como hembras y a veces las convertían en esposas predilectas. Los prisioneros podían pasar de candidatos al degüello inminente a la apreciable condición de "secretario y lenguaraz", y a veces hasta lugarteniente.
 
Los blancos solían exterminar tribus enteras -está escrito- como quien liquida una plaga molesta, pero también optaron por perdonarles la vida, entregar las chinas a las buenas familias de Buenos Aires, como sirvientas, y los indiecitos a las grandes estancias, para que aprendieran desde abajo el oficio de peones analfabetos y sin sueldo. Casi esclavos. Así las cosas, algunos indios llegaron a estancieros y abogados, con suerte variada. Algunas indias llegaron a ser "señoras de la Avenida de Mayo".
Así puede apreciarse la transición exterminio-esclavitud como un paso evolutivo, por más que contradiga nuestro concepto actual de los derechos civiles.
Estos son criterios incómodos que bordean siempre lo "políticamente incorrecto" pero aportan un modesto rayo de luz al magma que hoy llamamos "civilización".
En estos días de 2009, a raíz del asesinato de la maestra Sandra Almirón, de 37 años, por un grupo de adolescentes descarriados, nuestras reflexiones y lamentos suelen incluir las siguientes frases:
- "¿Mataron a esta chica por un Chevrolet Corsa?" - como si matarla por un Rolls-Royce hubiera sido más razonable.
- "¿Para qué, si ella les entregó el auto sin resistirse?" - como si una defensa elemental de su propiedad hubiera explicado naturalmente el sacrificio de la pobre chica. No una bofetada, no un empujón: un tiro en la espalda.
- "¡Antes había delincuentes con códigos!" - o sea que lo asesinaban a uno pero con otros modales, y después de un análisis criterioso de la conveniencia u oportunidad de sacarlo de este mundo.
En este último episodio, como en el de Renata Toscano (17 de noviembre), Fernando Cáceres (1 de noviembre), Gonzalo Etcharrán (15 de octubre) y Daniel Capristo (17 de abril) se repite un dato infernal: la presencia de delincuentes armados de entre 12 y 16 años. A pesar de nuestro azoramiento y susto, alcanzamos a discernir algunos detalles. Primero, que los policías atrapan a la banda completa en 24 horas. Deducimos que conocen el nombre, la dirección y la cara de estos adolescentes, ya que no imaginamos a los humildes agentes "pata negra" levantando huellas dactilares. Es obvio que saben quiénes son. También lo han de saber los pobres villeros, ya que -ante todo- los pibes chorros (y ahora "pibes killers", según una expresión del ingeniero Felipe Solá) son el gran azote de los trabajadores que pueblan las villas de emergencia.
También alcanzamos a percibir que la sociedad argentina debe reconstruir el concepto de "tabú". Homicidio es tabú. No puede suceder. No puede permitirse. No puede quedar impune.
Agreguemos que en los países del primer mundo hay numerosos marginados -como aquí- que viven en la miseria: los gitanos rumanos en Italia, los chicanos en Arizona y Texas, los marroquíes del Raval en Barcelona. Se defienden como pueden: estudian, trabajan, progresan, o bien roban, o trafican drogas. Hay de todo. Pero no se les ocurre salir "a matar". Eso es tabú. A veces ocurre, pero se paga carísimo.
Una persona que asalta y mata con un arma, si es mayor de 18 años, no debe recibir una pena de muerte sino una pena de vida: "Life Sentence". Toda su existencia transcurrirá en cautiverio. Y si es menor de 18 cumplirá un período de reeducación de por vida en un instituto especial, sin posibilidad de huir, hasta que la Suprema Corte, atendiendo a sus excepcionales logros en la recuperación, considere que puede vivir en sociedad. Estoy seguro de que los lectores incorrectos suscribirían una legislación tan sencilla como esta que estoy bosquejando, para los casos graves.
Todos estamos tentados de bajar los brazos, como los policías bonaerenses. ¿Para qué porfiar, trabajar, renegar y pensar cosas incorrectas...?


Amenaza de golpe contra el Congreso
 
Por Joaquín Morales Solá Domingo 29 de noviembre de 2009
Néstor Kirchner se bajó del avión presidencial a última hora. No acompañó a Cristina al Vaticano, como estaba previsto en todos los programas. Un par de días antes de la deserción ante el Papa, el ex presidente decidió hablarles a los intelectuales kirchneristas de Carta Abierta. En ese compadreo entre incondicionales, maltrató primero al periodismo (que ya es para él como la oración diaria para los que tienen fe) y luego se ocupó, enfurecido y desafiante, del problema nuevo que descubrió con precisión: el Congreso.
Que nos echen de todas las comisiones , bramó, y provocó: Nosotros tendremos al pueblo en la calle. Fue la amenaza más directa y brutal que recibió el Poder Legislativo desde que Menem insinuó su cierre temporal en la década del noventa.
Desde hace casi dos años, el Gobierno viene denunciando supuestas conspiraciones destituyentes. Sin embargo, nadie fue tan explícito contra la administración kirchnerista como Kirchner lo fue contra el Congreso. Enfrentar la decisión de los legisladores con las turbulencias de manifestaciones callejeras sería un claro intento de desestabilización de la institución parlamentaria. Amedrentó a los nuevos legisladores antes de que éstos asumieran.
La primera conclusión es que Kirchner tomó nota de que la oposición fue capaz, hasta ahora, de enhebrar acuerdos que le sacarían al Gobierno el control de las cruciales comisiones legislativas. Por eso aludió a esas comisiones en el momento más vibrante y tenso de su monólogo ante los fieles. Kirchner no se puede ir de Buenos Aires ni un solo día, aceptó un funcionario cuando se enteró de la ofensiva opositora.
La segunda conclusión consiste en establecer que el matrimonio presidencial no está ya en condiciones de llenar calles ni atajos. Podría contar, eso sí, con la movilización de los pocos sindicatos que le quedan y con la atemorizante presencia de los grupos de choque formados por los viejos piqueteros y por las nuevas barras bravas kirchneristas del fútbol subsidiado. Ahora se sabe, al fin y al cabo, por qué Kirchner nunca quiso deshacer esos grupos y prefirió siempre "aliarse con los malos", con el argumento de convertirlos en buenos. La alianza existió y existe; la conversión, no.
Semejante escenario sería como jugar con fuego cerca de la pólvora. ¿Cuánto tiempo durará la paciencia de una sociedad ya magullada por la violencia del espacio público y por la agresividad del discurso político? ¿Cuánto, si el kirchnerismo enviara a sus ejércitos propios a desestabilizar el Congreso? ¿No estaría así empujando ese instante imprevisible en el que un hecho fortuito termina por cambiar el ecosistema político? Escuchar a Kirchner es casi una lección práctica de las secuelas del aislamiento y de los descarríos de la imprudencia.
Es, al mismo tiempo, un final de fiesta y la antesala de un desierto definitivo. Kirchner no tiene retorno. Las cuatro encuestadoras más serias y prestigiosas del país han terminado mediciones que indican que los dos Kirchner perforaron el piso de los 20 puntos de imagen positiva en el país y ya están en sólo 18 puntos. Se trata sólo del carozo de cualquier caudal político. Y es, también, una tragedia política para los líderes de una administración que todavía debe gobernar dos años más. La imagen negativa de los Kirchner tiene un piso del 55 por ciento, pero podría llegar a cerca del 70 por ciento si se prorrateara la imagen regular.
Una novedad inesperada: gobernadores otrora populares ven derrumbarse sus propios índices de simpatía sólo por el acercamiento a los Kirchner. Un ejemplo: el caso de José Luis Gioja, en San Juan.
Otro dato es aún peor. La sociedad está pesimista. Un 75 por ciento de los encuestados cree que el país "está mal". Más del 50 por ciento está seguro de que las cosas serán todavía peores en la Argentina. Este dato es significativo, porque las sociedades y las personas tienden, por lo general, a ser optimistas con respecto al futuro. Los resultados sobre el estado social, más que los de la imagen de los Kirchner, son potencialmente peligrosos para el destino de la tranquilidad pública.
Como los herederos que despilfarran fortunas antes de llegar a viejos, los Kirchner decidieron darse todos los gustos en vida. Una ironía de la historia fue que durante el gobierno de Cristina Kirchner se haya prorrogado la emergencia económica hasta el final de su mandato. La entonces senadora Kirchner votó en contra de las prórrogas de esa emergencia aún durante el gobierno de su esposo; entonces aducía que ya era hora de que el Congreso volviera a tener el rol constitucional que le corresponde y que ninguna emergencia era justificable para un gobierno que se ufanaba de haber normalizado la economía.
Los hechos de la última semana borraron esas viejas palabras. Tal rectificación podría justificarse en el drama personal de la Presidenta. Según los análisis más serios de las perspectivas económicas, la Argentina crecerá el año próximo sólo con los mismos porcentajes que retrocedió durante 2009. Cristina Kirchner llegará a 2011 con el mismo tamaño económico del país que recibió. Un mandato perdido.
No es lo único que han hecho. Salvo que algo contundente se interponga, los Kirchner intervendrán Papel Prensa, la empresa que abastece de papel a una enorme mayoría de diarios argentinos. ¿Las razones? No hay ninguna. Guillermo Moreno le entregó al ex presidente de la Comisión Nacional de Valores Eduardo Hecker el borrador de la resolución para que éste procediera a la intervención de la empresa.
No hay razones para eso , le contestó Hecker. Quiero sacar a los diarios de Papel Prensa , le respondió Moreno, aludiendo a La Nacion y Clarín. La República tiene métodos para eso , le replicó Hecker. Hay que mandar al Congreso un proyecto de ley de expropiación. Y una vez aprobado, habrá que pagarles a los dueños lo que cuesta la empresa, le explicó. Hecker no estaba inventando nada nuevo: es lo que, después de todo, hace Chávez en Venezuela cuando se queda con empresas privadas.
Hecker le contó ese diálogo a Amado Boudou, que estuvo de acuerdo con él. Un día después, el ministro de Economía se subió a la ofensiva contra Papel Prensa sólo para no quedar atrás de Moreno. En su lucha por ser más fanático que el fanático Moreno, Boudou es capaz de asumir hasta la autoría de un crimen. Hecker se fue. Lo siguió después el jefe de la Sindicatura General de la Nación, Carlos Pacios, por los mismos motivos.
Moreno presionó seriamente también sobre la Bolsa de Comercio, cuyo titular, Adelmo Gabbi, sacó el reglamento y envió una inspección rutinaria a Papel Prensa, que no encontró nada irregular. ¿Se hace todo eso sólo para frenar la intensa marcha a mitad de camino? No. Ya es intolerable que Papel Prensa tenga que dar explicaciones que no necesita dar.
Kirchner es peor cuando está asustado. La oposición no kirchnerista dio algunos pasos en el buen sentido. Tomó la iniciativa en el Congreso y se mostró unida. No obstante, el ritmo imperioso y arbitrario de Kirchner está necesitando también de una Comisión de Enlace de los principales dirigentes opositores. ¿Podrán hacerlo cuando todavía prevalecen entre algunos el agravio y la ofensa?
Las instituciones (el Congreso y el periodismo libre, entre ellas) están en riesgo. La oposición calla demasiado sobre los cotidianos martirios de la prensa. Esos líderes opositores deberían aparcar las ambiciones políticas y los rencores personales. Deberían, en última instancia, dejar de lado las inexplicables agresiones entre ellos compitiendo por un destino que nadie ve. Deberían hacerlo antes de que el país se quede hasta sin diarios.
 
 La degradación de nuestra escala de valores
Por Mariano Grondona .29 de noviembre de 2009 |
 
El desarrollo de las naciones es imaginado por los especialistas como un triángulo cuyos "lados" son económico (la reinversión de las utilidades que genera la producción), político (la primacía de las instituciones democráticas sobre el autoritarismo de los caudillos) y cultural (la vigencia de valores sociales que favorecen la toma de decisiones racionales tanto en el campo económico como en el campo político).
Las noticias económicas y políticas llenan cada día nuestros titulares. Las noticias que tienen que ver con la evolución o la involución cultural de la Nación, en cambio, pasan con frecuencia inadvertidas porque no afectan la superficie sino la zona más profunda de la vida social, algo así como su inconsciente colectivo, de modo tal que, presionados como estamos por el devenir de los hechos cotidianos, nuestra tentación es ignorar aquella zona sin tener en cuenta que ella determina en silencio el rumbo de las decisiones económicas y políticas.
La paradoja de las naciones subdesarrolladas es que suelen atender a lo urgente con olvido de lo importante. No por nada uno de los pioneros de los estudios sobre el desarrollo, Lawrence Harrison, le puso a uno de sus libros este título: "El subdesarrollo está en la mente" (Underdevelopment is a state of mind).
¿En qué consiste este olvidado "desarrollo cultural"? En la sustitución de los valores anacrónicos que nos vienen de la prehistoria del desarrollo por los valores "modernos" que han venido favoreciendo el desarrollo económico y político de las naciones de avanzada desde el siglo XVII hasta nuestros días. En la raíz del fantástico progreso económico y político de la vanguardia del mundo de hoy late, por lo visto, una verdadera revolución cultural.
La revolución cultural de la modernidad consiste, entonces, en una "sustitución de valores". ¿Pero qué son los valores? El "valor" es una representación simbólica de aquello que debiéramos admirar, así como el "disvalor" representa aquello debiéramos relegar.
En nuestras mentes, los valores se ordenan según una "escala" a cuyo tope figuran los valores más importantes, en cuyo "suelo" figuran los valores menos importantes y en cuyo "subsuelo" se instalan los "disvalores".
Cuando una nación deambula a través de crónicos desaciertos económicos y políticos, lo primero que hay que preguntarse, por ello, es en qué estado se encuentra su escala de valores.
 
Apogeo y declinación
Con sus doscientos años de historia, la Argentina ya no es una nación tan joven. En estos dos siglos ha atravesado tres períodos completamente diferentes.
En el primero de ellos, que abarca de 1810 a 1853, la Nación atravesó, inmediatamente después de la gloriosa guerra de la independencia que asociamos debidamente con la figura señera del general San Martín, una negra etapa de anarquía y de la tiranía mediante la cual vino a superarla, cruelmente, Juan Manuel de Rosas.
De 1853 a 1930, la Argentina conoció al contrario las primicias del apogeo. Instituciones estables, un desarrollo económico y político que prometía no tener pausa, la inmigración de millones de europeos y un esfuerzo educativo sin parangón en el mundo fueron sus rasgos eminentes. Hacia fines de los años veinte la Argentina, que era una de las pocas democracias existentes, figuraba entre las naciones con más alto ingreso por habitante del planeta.
Pero a partir de 1930, con la primera ruptura institucional en casi ochenta años, nuestro país descarriló en lo político y en lo económico. A ochenta años de esta catástrofe, la Argentina ya no figura entre los países con más alto ingreso por habitante, habiendo sufrido desde entonces el fatal retorno de la inestabilidad política que todavía nos afecta.
Entre 1930 y 2009, en efecto, nada menos que doce miniciclos sucesivos de gobierno, todos ellos fallidos, nos han convertido en la nación a la deriva que todavía somos. La cuenta, lamentablemente, es simétrica: de 1953 a 1930, ochenta años de esplendor; de 1930 a nuestros días, otros ochenta años de "declinación ?no de "decadencia" porque nuestra historia, afortunadamente, aún no terminó.
Desde el momento en que conservadores y radicales, civiles y militares, peronistas y antiperonistas participaron en ella, sería injusto atribuirle exclusiva culpa a alguno de ellos. Pero ellos tuvieron, eso sí, un rasgo en común porque todos los responsables de estas frustraciones cayeron en la misma trampa: a la inversa de los fundadores del período 1853-1930, que empezaron por participar sin exclusión de esa "Moncloa anticipada" que fue el Acuerdo de San Nicolás, todos y cada los que presidieron nuestros "miniciclos" abortados pretendieron, sin excepción, "cortarse solos", quedando huérfanos de acuerdos englobantes hasta que, sintiéndose excluido cada cual a su turno, el resto de los argentinos acabó con ellos.
 
"Valores" y "disvalores"
Por eso nos parece natural y valioso que "casi todos" los partidos de la oposición estén pensando en reeditar, antes de las elecciones presidenciales de 2011, un nuevo Acuerdo de San Nicolás. Pero también cabría preguntarse si esta deseable conjunción no debería reflejar, además, un auténtico retorno de los valores que, durante la negativa etapa de 1930-2011, hemos ido abandonando. ¿Cuáles fueron en todo caso estos valores? Nos atreveríamos a afirmar que su base fue la fe en el esfuerzo individual.
A cada inmigrante de nuestro período de esplendor, el país le dijo dos cosas. Una, que nadie lo ayudaría en su esfuerzo. La otra, que nadie le quitaría lo que ganara con el sudor de su frente.
El inmenso esfuerzo individual de millones de argentinos se basó, en suma, en dos principios: el trabajo y el derecho de propiedad. Por eso "votaron con sus pies" tantos millones de extranjeros. No hubo en esa etapa incomparablemente creativa ningún "plan trabajar".
Es que el Estado nunca "crea" la riqueza. A lo más, la expropia a los particulares, que son sus únicos creadores. A esta invitación al esfuerzo personal, el Estado de antaño le agregó, eso sí, la absoluta prioridad de la educación.
Por eso se hizo carne entre los argentinos el dicho "mi hijo el doctor". Aún sabiendo que una vida de esfuerzo podría no alcanzar, los argentinos también supieron que sus hijos los superarían a través de la educación.
¿Qué pasa en cambio hoy? Que el Estado, habiéndose apropiado de recursos tan altos como nunca los ha tenido, ya no enfatiza el trabajo, el ahorro y la inversión sino el nuevo "mantra" que lo anima: el mantra de la distribución.
 
Pero el énfasis excluyente en la distribución está convirtiendo a millones de argentinos, sean obreros o empresarios, en mendicantes del Estado.
Un verdadero fin de época
El penoso espectáculo al que estamos asistiendo con la lucha en las calles por el dinero de las engañosas "cooperativas" que anunció el Gobierno supone entonces una completa subversión de los valores que promovieron nuestro desarrollo, una subversión que les dice al número creciente de nuestros pobres que es mejor humillarse y tender la mano que trabajar, que sólo la distribución a cargo del Estado, con su infinita red de subsidios, los liberará de su pobreza y no que, a la inversa, los convertirá en esclavos.
Pero el imperio de la distribución sobre el trabajo, el ahorro y la inversión le atribuye el poder, únicamente, al Gran Distribuidor. Esta fórmula engañosa del progreso, sin embargo, no es sustentable, como tampoco lo es el poder de aquel que la elaboró.
Por eso todos, incluidos los oficialistas, estamos viviendo los dos años que aún faltan para 2011 como lo que son: un verdadero fin de época.

 

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